
jueves 11 de junio de 2009
jueves 5 de febrero de 2009
¿ESTO ES UN CUENTO?
¿ESTO ES UN CUENTO?
César Verduguez Gómez
Bolivia
En medio de los nubarrones de los inicios de la segunda mitad del siglo XX caminaba un niño (entiéndase por toda una tanda de generaciones de las décadas siguientes) por las calles de la incertidumbre de tantísimas ciudades cuyos nombres se entremezclan en mi memoria. Comenzaba a recorrer por las arterias de su realidad presente, además de recular a través de las aulas para degustar su pasado, y sentir los sabores de la sociedad y sus complejas relaciones dentro de las fronteras de su país como de las internacionales que, una vez desarrollada su humanidad, pasaba a convertirse en historia de su existencia. Dotado ya de un conocimiento, de un grado de observación y análisis, y después de algunas consideraciones, llegaba a ciertas conclusiones de los hechos de los que fue testigo. He aquí su testimonio:
El pasado, en la existencia del mundo, tiene su retorno constante, que en la vida de los hombres se hace patente en sus recuerdos. Cuando éramos niños, adolescentes, jóvenes, al ver aquellas películas, en los cines del barrio, que mostraban, en tres funciones diarias, el genocidio en contra de los judíos: “ La Lista de Schindler”, “Auschwitz” “Holocausto”, y la conmovedora “ La Vida es Bella”, por nombrar algunos de los títulos que nos vienen a la memoria, y “El diario de Ana Frank”, que lo leímos en libro, sentíamos un dolor enorme en nuestros corazones que se derramaba en noches lacrimales. ¿Cómo podían esos engendros del mal, llamados nazis, hacer semejantes barbaridades contra hombres, mujeres, niños y ancianos? Nuestros pensamientos y nuestras bocas se llenaban de mil maldiciones dirigidas contra esos monstruos. Nuestras oraciones mordían a las huestes uniformadas de la Gestapo. Y condenábamos a los Hitler, Goebels, Mengele, Eichmann, Himmler el Carnicero de Lyón, Klaus Barbie y tantos otros enormes y abominables criaturas de la violencia, del crimen, del genocidio, de la matanza, que han apagado la luz de la vida de cientos de miles de seres humanos. ¡Cómo dolía ver en fotografías de periódicos, revistas y en filmes los montones de cadáveres de un pueblo, de una raza perseguida, errante, afligida, sin una patria que los cobijara! Los gobernantes de Alemania tomaban sus acciones como una limpieza étnica antisemita. Era una angustia que subía desde las entrañas viscerales hasta los últimos vericuetos de nuestra mente.
La derrota del eje Alemania, Italia y Japón, dio contento a todas las naciones que condenaron el nazifacismo y sus crímenes de lesa humanidad, y dijimos: ¡Por fin, pueblo judío, acabó la noche y cesó la pesadilla; el horizonte se iluminó con las luces y estrellas del amanecer! Ahora a vivir con dignidad, con el derecho que les asiste de ser humanos, y nos alegró que el judío errante tuviera su espacio, su territorio para poder crecer sin ser perseguido ni echado. Podía ahora practicar sus tradiciones y sus violinistas tocar sobre los tejados. No sabíamos aún de los antecedentes de las luchas territoriales, y nos enteramos que los vencederos de ese entonces, reunidos en una organización mundial, quitándole a otra nación su territorio, se lo entregaban al nuevo Estado de los judíos. Parecía tan justo.
Posteriormente nos enteramos que lo del holocausto (algo de 6 millones de muertos judíos como resultado de la guerra), fue un invento maquiavélico de los mismos judíos dispersos, pero organizados en el resto del mundo. Muchos investigadores constataron que era una mentira o una exageración del tamaño del Everest y Ararat, uno encima del otro, y que esta mentira expandida entre todos los países ingenuos había servido para extorsionar e influirlos a su favor con el objeto de fundar un estado propio en territorio de Palestina, en franca violación al derecho internacional que, en sus principios básicos, establece el derecho de los pueblos el respeto de todas las naciones, de su soberanía y de su independencia, por supuesto sin ocupación territorial de ninguna otra fuerza extranjera. Esa misma mentira ha servido para que la naciente Israel recibiera todo tipo de ayuda, financiera y tecnológica de los países de Occidente.
Hasta aquí nuestra historia todavía andaba sobre rieles galvanizados de esperanzas y primaveras de paz.
Sin embargo, dentro de una solución positiva nace subrepticiamente un germen negativo. Puedo recordar alguna obra, libro o filme de terror o demonológico, espectado o leído hacía marras, en la que del monstruo vencido o del maligno, su espíritu, su esencia malvada y destructiva, se introducía en el cuerpo del vencedor, y con el tiempo fue creciendo, fortaleciéndose hasta convertirse en un vestiglo aterrador. Del mismo modo, aquellos que habían estado en el lado de los martirizados en la 2ª Guerra Mundial, se convirtieron en el ente del mal tan igual o más sanguinario que sus antecesores exterminadores.
Con esta trasmigración clandestina, nefasta y secreta de los nazis, éstos no han desaparecido, no han muerto en la Segunda Guerra Mundial, se han introducido en los cuerpos de los sobrevivientes de los hornos crematorios y de los campos de concentración, los seres más cercanos, más próximos, sus víctimas recientes.
Los judíos con patria, los judíos que gobiernan Israel, se han transfigurado, es decir en ellos ha aflorado el ánima perversa de los nazis y se han transformado ahora en los monstruos del mal, del exterminio étnico, del genocidio, y así como sus antecesores han bombardeado pueblos, como Güernica, su aviación ha destruido incluso una escuela de la ONU , dejando 46 muertos y un centenar de heridos, han invadido territorios ajenos, matando a sangre fría a mujeres, niños, ancianos y hombre indefensos. Dizque en represalia. He aquí que se repite, en espiral, todas esas monstruosidades. Convierten a Gaza en una gigantesca prisión donde se apretujan casi un millón y medio de personas, sujetas a Israel para que deje transitar personas y mercancías. Al igual que sus predecesores hacen una limpieza étnica antipalestina, pintando, disfrazando sus crímenes como si fuera un acto justo de autodefensa. Para esto bloquean, invaden la Franja de Gaza, bombardean con aviones y helicópteros, consiguiendo la destrucción total de cientos de viviendas, dejándolas totalmente inhabitables, y destruyen, masacran a gente indefensa, de la población civil palestina, que son los nacidos o los hijos y nietos de los nacidos en las tierras que ocupa Israel, ciudades, aldeas, campos, que les fueron expropiados sin indemnización ninguna, todas sus propiedades, casas y negocios al crearse el Estado judío. "No hay servicios públicos, ni agua, ni electricidad, ni pan, ni alimentos esenciales. No funcionan los teléfonos, la vida está paralizada; nadie trabaja, faltan medicinas; ¿qué más hace falta para reconocer que hay un desastre humanitario?", es el grito angustiado de un testigo.
Sin duda alguna, entre las capas gobernantes, una ideología racista llamada sionismo se ha cimentado; tiene los genes del nazismo y conlleva además una especie de furiosa venganza justiciera.
¿Dónde está el pueblo sufrido y casi exterminado de Israel? Un conocido nuestro, con razón o sin ella, nos dijo a viva voz: “Ahí está, ¿no se apenaban por lo que los germanos los estaban exterminando? Ahora, están cometiendo tantos crímenes como para aprobar hoy las motivaciones de aquellos planes de exterminio de los judíos en las cámaras de gas. Los nazis sabían lo que estaban haciendo y no los dejaron terminar su obra, condenable pero de urgencia humana”.
¿Es justificable toda esta operación bélica que Israel realiza contra la franja de Gaza? Nada justifica si implica matar a niños, ancianos y mujeres.
¿Que han obrado en defensa propia? Si la ley del Talión obliga al ojo por ojo, entonces no justifica una reacción brutal, descomunal y desproporcionada para vengar los lanzamientos de unos misiles mal dirigidos y de poca capacidad destructiva, ¿Cuántas casas se han destruido y cuántos muertos tiene Israel en la zona vecina a la Franja de Gaza, por causa de los misiles caseros de Hamás? ¿Tres, diez, quince? En tanto que son quinientos, la cifra sigue creciendo, ochocientos, mil quinientos muertos de los palestinos y varios miles de heridos y cientos de casas destruidas que no servirán para pasar el invierno.
Y ahora este relato espeluznante tiene un final muy apropiado, tan impactante y desconcertante como todo cuento clásico de buena factura.
La espantosa operación militar que realiza Israel en contra de la Franja de Gaza es sólo parte de la campaña electoral para las elecciones que ya se avecinan en ese país, donde dos de los artífices de este espeluznante ataque son ministros del gobierno actual y, al mismo tiempo, candidatos oficialistas para el cargo de primer ministro para la siguiente gestión.
César Verduguez Gómez
Bolivia
En medio de los nubarrones de los inicios de la segunda mitad del siglo XX caminaba un niño (entiéndase por toda una tanda de generaciones de las décadas siguientes) por las calles de la incertidumbre de tantísimas ciudades cuyos nombres se entremezclan en mi memoria. Comenzaba a recorrer por las arterias de su realidad presente, además de recular a través de las aulas para degustar su pasado, y sentir los sabores de la sociedad y sus complejas relaciones dentro de las fronteras de su país como de las internacionales que, una vez desarrollada su humanidad, pasaba a convertirse en historia de su existencia. Dotado ya de un conocimiento, de un grado de observación y análisis, y después de algunas consideraciones, llegaba a ciertas conclusiones de los hechos de los que fue testigo. He aquí su testimonio:
El pasado, en la existencia del mundo, tiene su retorno constante, que en la vida de los hombres se hace patente en sus recuerdos. Cuando éramos niños, adolescentes, jóvenes, al ver aquellas películas, en los cines del barrio, que mostraban, en tres funciones diarias, el genocidio en contra de los judíos: “ La Lista de Schindler”, “Auschwitz” “Holocausto”, y la conmovedora “ La Vida es Bella”, por nombrar algunos de los títulos que nos vienen a la memoria, y “El diario de Ana Frank”, que lo leímos en libro, sentíamos un dolor enorme en nuestros corazones que se derramaba en noches lacrimales. ¿Cómo podían esos engendros del mal, llamados nazis, hacer semejantes barbaridades contra hombres, mujeres, niños y ancianos? Nuestros pensamientos y nuestras bocas se llenaban de mil maldiciones dirigidas contra esos monstruos. Nuestras oraciones mordían a las huestes uniformadas de la Gestapo. Y condenábamos a los Hitler, Goebels, Mengele, Eichmann, Himmler el Carnicero de Lyón, Klaus Barbie y tantos otros enormes y abominables criaturas de la violencia, del crimen, del genocidio, de la matanza, que han apagado la luz de la vida de cientos de miles de seres humanos. ¡Cómo dolía ver en fotografías de periódicos, revistas y en filmes los montones de cadáveres de un pueblo, de una raza perseguida, errante, afligida, sin una patria que los cobijara! Los gobernantes de Alemania tomaban sus acciones como una limpieza étnica antisemita. Era una angustia que subía desde las entrañas viscerales hasta los últimos vericuetos de nuestra mente.
La derrota del eje Alemania, Italia y Japón, dio contento a todas las naciones que condenaron el nazifacismo y sus crímenes de lesa humanidad, y dijimos: ¡Por fin, pueblo judío, acabó la noche y cesó la pesadilla; el horizonte se iluminó con las luces y estrellas del amanecer! Ahora a vivir con dignidad, con el derecho que les asiste de ser humanos, y nos alegró que el judío errante tuviera su espacio, su territorio para poder crecer sin ser perseguido ni echado. Podía ahora practicar sus tradiciones y sus violinistas tocar sobre los tejados. No sabíamos aún de los antecedentes de las luchas territoriales, y nos enteramos que los vencederos de ese entonces, reunidos en una organización mundial, quitándole a otra nación su territorio, se lo entregaban al nuevo Estado de los judíos. Parecía tan justo.
Posteriormente nos enteramos que lo del holocausto (algo de 6 millones de muertos judíos como resultado de la guerra), fue un invento maquiavélico de los mismos judíos dispersos, pero organizados en el resto del mundo. Muchos investigadores constataron que era una mentira o una exageración del tamaño del Everest y Ararat, uno encima del otro, y que esta mentira expandida entre todos los países ingenuos había servido para extorsionar e influirlos a su favor con el objeto de fundar un estado propio en territorio de Palestina, en franca violación al derecho internacional que, en sus principios básicos, establece el derecho de los pueblos el respeto de todas las naciones, de su soberanía y de su independencia, por supuesto sin ocupación territorial de ninguna otra fuerza extranjera. Esa misma mentira ha servido para que la naciente Israel recibiera todo tipo de ayuda, financiera y tecnológica de los países de Occidente.
Hasta aquí nuestra historia todavía andaba sobre rieles galvanizados de esperanzas y primaveras de paz.
Sin embargo, dentro de una solución positiva nace subrepticiamente un germen negativo. Puedo recordar alguna obra, libro o filme de terror o demonológico, espectado o leído hacía marras, en la que del monstruo vencido o del maligno, su espíritu, su esencia malvada y destructiva, se introducía en el cuerpo del vencedor, y con el tiempo fue creciendo, fortaleciéndose hasta convertirse en un vestiglo aterrador. Del mismo modo, aquellos que habían estado en el lado de los martirizados en la 2ª Guerra Mundial, se convirtieron en el ente del mal tan igual o más sanguinario que sus antecesores exterminadores.
Con esta trasmigración clandestina, nefasta y secreta de los nazis, éstos no han desaparecido, no han muerto en la Segunda Guerra Mundial, se han introducido en los cuerpos de los sobrevivientes de los hornos crematorios y de los campos de concentración, los seres más cercanos, más próximos, sus víctimas recientes.
Los judíos con patria, los judíos que gobiernan Israel, se han transfigurado, es decir en ellos ha aflorado el ánima perversa de los nazis y se han transformado ahora en los monstruos del mal, del exterminio étnico, del genocidio, y así como sus antecesores han bombardeado pueblos, como Güernica, su aviación ha destruido incluso una escuela de la ONU , dejando 46 muertos y un centenar de heridos, han invadido territorios ajenos, matando a sangre fría a mujeres, niños, ancianos y hombre indefensos. Dizque en represalia. He aquí que se repite, en espiral, todas esas monstruosidades. Convierten a Gaza en una gigantesca prisión donde se apretujan casi un millón y medio de personas, sujetas a Israel para que deje transitar personas y mercancías. Al igual que sus predecesores hacen una limpieza étnica antipalestina, pintando, disfrazando sus crímenes como si fuera un acto justo de autodefensa. Para esto bloquean, invaden la Franja de Gaza, bombardean con aviones y helicópteros, consiguiendo la destrucción total de cientos de viviendas, dejándolas totalmente inhabitables, y destruyen, masacran a gente indefensa, de la población civil palestina, que son los nacidos o los hijos y nietos de los nacidos en las tierras que ocupa Israel, ciudades, aldeas, campos, que les fueron expropiados sin indemnización ninguna, todas sus propiedades, casas y negocios al crearse el Estado judío. "No hay servicios públicos, ni agua, ni electricidad, ni pan, ni alimentos esenciales. No funcionan los teléfonos, la vida está paralizada; nadie trabaja, faltan medicinas; ¿qué más hace falta para reconocer que hay un desastre humanitario?", es el grito angustiado de un testigo.
Sin duda alguna, entre las capas gobernantes, una ideología racista llamada sionismo se ha cimentado; tiene los genes del nazismo y conlleva además una especie de furiosa venganza justiciera.
¿Dónde está el pueblo sufrido y casi exterminado de Israel? Un conocido nuestro, con razón o sin ella, nos dijo a viva voz: “Ahí está, ¿no se apenaban por lo que los germanos los estaban exterminando? Ahora, están cometiendo tantos crímenes como para aprobar hoy las motivaciones de aquellos planes de exterminio de los judíos en las cámaras de gas. Los nazis sabían lo que estaban haciendo y no los dejaron terminar su obra, condenable pero de urgencia humana”.
¿Es justificable toda esta operación bélica que Israel realiza contra la franja de Gaza? Nada justifica si implica matar a niños, ancianos y mujeres.
¿Que han obrado en defensa propia? Si la ley del Talión obliga al ojo por ojo, entonces no justifica una reacción brutal, descomunal y desproporcionada para vengar los lanzamientos de unos misiles mal dirigidos y de poca capacidad destructiva, ¿Cuántas casas se han destruido y cuántos muertos tiene Israel en la zona vecina a la Franja de Gaza, por causa de los misiles caseros de Hamás? ¿Tres, diez, quince? En tanto que son quinientos, la cifra sigue creciendo, ochocientos, mil quinientos muertos de los palestinos y varios miles de heridos y cientos de casas destruidas que no servirán para pasar el invierno.
Y ahora este relato espeluznante tiene un final muy apropiado, tan impactante y desconcertante como todo cuento clásico de buena factura.
La espantosa operación militar que realiza Israel en contra de la Franja de Gaza es sólo parte de la campaña electoral para las elecciones que ya se avecinan en ese país, donde dos de los artífices de este espeluznante ataque son ministros del gobierno actual y, al mismo tiempo, candidatos oficialistas para el cargo de primer ministro para la siguiente gestión.
sábado 17 de enero de 2009
OPERACIÓN PLOMO IMPUNE Eduardo Galeano

Eduardo Galeano
(Este artículo está dedicado a mis
amigos judíos asesinados por las dictaduras
latinoamericanas que Israel asesoró)
Para justificarse, el terrorismo de estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.***Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen. ***Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelita usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa. Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho. *** Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos? *** El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quien mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica. Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki. ***La llamada comunidad internacional , ¿existe?¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro? Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos. La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima, mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.
(Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró)
http://www.brecha.com.uy/alter/index.php?option=com_content&task=view&id=585&Itemid=70
miércoles 14 de enero de 2009
LLORO POR TÍ PALESTINA América Comparini

LLORO POR TÍ PALESTINA
Chili
Identidad Andaluza
Anoche he vuelto a perder la sonrisa
se me ha escapado
perdida
enajenada
se ha ido a morir a Palestina
Allí abraza a las madres muertas
a los bebés calcinados
a los niños huérfanos
que aprietan temblando
con sus manitas pequeñas
el ruedo de sus largos vestidos negros
negros de muerte y desamparo
No puedo dejar de pensar en ti,
en mis amigos
que van por las calles
pidiendo justicia por los sin voz
y
en tu llanto y el mío
entrelazando versos
escribiendo artículos
enarbolando banderas
que son ruegos
plegarias
gritos de justicia
ante tanto horror presente
El Dante y su infierno se han quedado pequeños
se han quedado pequeños
y
no puedo mas que llorar por ti Palestina
por ti
por ti Palestina
EINSTEIN, ISRAEL, GAZA ;Juan Gelman


Por Juan Gelman
*El pasado sábado 27, a las 11.30 hora local, 50 cazas de combate israelíes demolieron unos 50 puntos de Gaza en tres minutos. Fue una violación de los Diez Mandamientos y de la santidad del sabbath, pero tal vez no se apliquen cuando de matar palestinos se trata: centenares en esta ocasión y más de mil heridos. Hay diferentes puntos de vista sobre las razones de esta matanza brutal. Tel Aviv asegura que es una represalia por la ominosa práctica de Hamas de lanzar cohetes al territorio israelí. Analistas varios opinan que más bien tiene que ver con las próximas elecciones en Israel, donde todavía es primer ministro ¬interino y renunciante por corrupción¬ Ehud Olmert. Los hechos históricos indicarían otra cosa: se trata del nunca olvidado intento de reconstruir el "Gran Israel" echando a los palestinos de su tierra.Ben Gurion, que inauguró el cargo de primer ministro del flamante Estado de Israel, aceptó la partición de Palestina en territorios israelíes y territorios palestinos que la ONU estableció en 1947. Pero tenía un viejo pensamiento de fondo: en carta a su mujer confió que un Estado judío "parcial" ¬un proyecto de 1937 del ocupante británico que nunca se llevó a cabo¬ era sólo un comienzo y que planeaba organizar un ejército de primera y utilizar la coerción o la fuerza para absorber toda la extensión del país ("Letters to Paula and the Children", David Ben Gurion, University of Pittsburg Press, 1971, carta de fecha 5-12-37, págs. 153-57). Esto se cumplió con la ocupación militar israelí de los territorios palestinos desde 1967 a la fecha. En el 2006, Tel Aviv se "retiró" de Gaza, a la que impuso un cerco implacable. El triunfo de Hamas en las inobjetables elecciones de ese año disgustó a Israel: un Estado que se dice democrático no tenía por qué respetar la democracia cuando de palestinos se trata.Olmert es del partido Kadima, una escisión del derechista Likud, del que no se diferencia mucho, como prueban las guerras que sigue desatando. El Likud, a su vez, desciende del Herut, organismo que dio forma política al grupo paramilitar de Menahem Begin, también primer ministro de Israel (1977-1983). Los nombres cambian, pero la contumacia no. En diciembre de 1948, a siete meses de la declaración de independencia de Israel, Begin visitó EEUU y causó reacciones dispares. Por ejemplo, la de Albert Einstein, Hannah Arendt, el rabino Jessurun Cardozo y otros 26 destacados intelectuales judíos estadounidenses. Consta en una carta abierta que el "New York Times" publicó el 4-12-48.El texto comienza así: "Entre los fenómenos políticos más inquietantes de nuestra época figura la aparición, en el recién creado Estado de Israel, del 'Partido de la Libertad' (Tnuat Herut), un partido político estrechamente emparentado con los partidos nazifascistas por su organización, sus métodos, su filosofía política y su demanda social. Fue creado por los miembros y partidarios de la ex Irgun Zvai Lemi, una organización terrorista de extrema derecha y chauvinista en Palestina. La visita actual a EEUU de Menahem Begin, jefe de ese partido, ha sido evidentemente calculada para dar la impresión de un sostén estadounidense a su partido y para cimentar los lazos políticos con los elementos sionistas conservadores de EEUU".Continúa así: "Muchos norteamericanos de reputación nacional han prestado su nombre para acoger esa visita. Es inconcebible que quienes se oponen al fascismo en el mundo entero, muy correctamente informados sobre el pasado y las perspectivas políticas de M. Begin, puedan sumar sus nombres y apoyar al movimiento que él representa". Señala que es preciso informar a la opinión pública del país sobre el pasado y los objetivos de Begin ¬"uno de los que han predicado abiertamente la doctrina del Estado fascista"¬ para no dar la impresión en Palestina de "que una mayoría de EEUU respalda a elementos fascistas en Israel". A continuación menciona la matanza que las fuerzas israelíes provocaron en la aldea árabe de Deir Yassin, "que no había participado en la guerra y que incluso había combatido a las bandas árabes que querían convertirla en su base de operaciones". Precisa: "El 9 de abril (de 1948), bandas de terroristas (israelíes) atacaron esa pacífica aldea, que no era un objetivo militar, asesinaron a la mayoría de sus habitantes ¬240 hombres, mujeres y niños¬ y dejaron a algunos con vida para hacerlos desfilar por las calles de Jerusalén. Invitaron a todos los corresponsales extranjeros a ver las montañas de cadáveres y los destrozos causados en Deir Yassin". El texto acusa a Herut de preconizar en el seno de la comunidad judía una "mezcla de ultranacionalismo, misticismo religioso y superioridad racial", signo indudable de un partido fascista para el cual el terrorismo "es un medio para alcanzar su objetivo de ser un 'Estado líder'". Agrega: "Es más trágico aún que la alta dirección del sionismo estadounidense se haya negado a hacer campaña contra los designios de Begin". Han pasado 60 años desde que se publicó esta carta que Einstein firmó. ¿Habrá perdido actualidad? Muchas cosas cambiaron en Israel desde entonces. Su objetivo central, no.
VER, IMAGINAR, SENTIR, EL DOLOR AJENO, Juan Goytisolo
13 enero 2009
VER, IMAGINAR, SENTIR, EL DOLOR AJENO

Millón y medio de palestinos padecen el asedio en el gueto de Gaza. Entretanto, los políticos de Israel proclaman su indiferencia ante los sufrimientos de los sitiados. Esto sólo puede producir más violencia
JUAN GOYTISOLO 13/01/2009
Sólo dañamos a los demás cuando somos incapaces de imaginarlos", leí en algún libro, no sé si de Todorov o de Carlos Fuentes. La frase se refería a gestas lejanas, como fueron la Conquista española de América o las guerras coloniales europeas del siglo XIX, cuando las crueldades de aquéllas, sufridas por pueblos "inferiores", se revestían con un nimbo de altruismo y heroicidad: misión evangelizadora o aportación de las luces de la civilización a su barbarie y atraso.
Las cosas son hoy distintas. Ya se trate de guerras de agresión, ya de supuestamente defensivas e incluso preventivas, las imágenes del daño causadas por ellas nos llegan directamente a domicilio. Asistimos en nuestra casa a las atrocidades de los bombardeos, a la muerte casi en directo de mujeres y de niños, al martilleo continuo de poblaciones aterrorizadas. La vista sobrecogedora de ruinas, cadáveres, desesperación de los próximos a las víctimas, puede ser captada no obstante sin que imaginemos los sentimientos de impotencia, rabia o dolor ajenos, sin que nos pongamos en la piel de quienes los sufren. El rechazo voluntario o inducido al reconocimiento del daño que causamos es a menudo producto de la ansiedad, del horror a nuestro propio pasado, de temores ancestrales a su reiteración en lo por venir. Matamos por miedo, atrapados en una espiral de zozobra, recelo e impulsos agresivos de la que es difícil escapar. A causa de ello dejamos que la fuerza de la razón ceda paso a la razón de la fuerza. No nos sentimos culpables del mal que infligimos en función del que pudiera abatirse sobre nuestras cabezas. La lógica del temor / castigo / temor no tiene fin, pero la angustia y la confianza ciega en la propia fuerza son malas consejeras.
Escribo esto a propósito de Gaza. ¿Era necesaria tal exhibición de prepotencia militar para poner fin al lanzamiento de cohetes artesanales a Sdirot y a otras localidades israelíes cercanas a la franja? El asedio por tierra, mar y aire a un millón y medio de personas hambrientas y que claman venganza, ¿conduce a una resolución del problema securitario de Israel o, más previsiblemente, lo agrava? ¿Era la única opción sobre el tapete después del minigolpe de Estado de Hamás contra la desacreditada Autoridad Palestina, como repiten a diario los portavoces militares y gubernamentales del Estado hebreo? La comunidad internacional, salvo los halcones de Bush, piensa lo contrario.
Machacar, machacar y machacar no garantiza el futuro de Israel: lo enclaustra en una mentalidad asediada que a largo plazo juega contra él. Sembrar el odio y el afán de revancha refuerzan, al revés, a Hamás, Hezbolá, y a sus mentores iraníes y sirios. ¿No es contradictorio alegar la legítima defensa del Estado judío contra "los lobos" que le rodean (empleo la terminología de un conocido analista norteamericano) y fomentar al mismo tiempo la proliferación infinita de estos "lobos" con una política de asfixia y destrucción de todas las infraestructuras civiles de la franja, incluidas escuelas, mezquitas, edificios administrativos y centros de acogida para refugiados de Naciones Unidas?
No basta con ver el destrozo cruel en los noticiarios televisivos para ponerse en la piel del daño infligido al otro: a estos centenares de miles de jóvenes de la franja, indignados por la patética incapacidad de Abbás y la complicidad en su desdicha de supuestos países hermanos, como el Egipto de Mubarak. Cualquier observador extranjero comprobará el efecto inverso del encarnizamiento que convierte a este gueto infame en un auténtico infierno: desde la frase de un profesor, laico por más señas, reproducida en uno de mis reportajes sobre Gaza de la pasada década -"mire a los jóvenes de los campos. Viven apretujados, sin trabajo, distracciones, posibilidades de emigrar ni de fundar una familia. Poco a poco se sienten morir en vida y su corazón se transforma en bomba. Y un día, sin avisar a nadie, correrán con un arma cualquiera a una operación terrorista suicida. No les importa morir porque se sienten ya muertos"-, hasta la recogida por el corresponsal de este periódico el pasado día 5 -"la gente apoya más que nunca a Hamás porque ha llegado un punto en el que la vida y la muerte son casi lo mismo"-, los hechos confirman que el Plomo Endurecido no resuelve nada: dilata y dificulta inútilmente la ya compleja y ardua resolución del conflicto.
Confieso mi perplejidad ante un dislate como el que, tras la terrible frase de Sharon -"los palestinos deben sufrir mucho más", formulada hace siete años a guisa de programa de acción-, un intelectual como Abraham Yehoshua la acepte hoy a su manera cuando, en estas mismas páginas, afirmaba sin rubor que "la capacidad de sufrimiento de los palestinos es mucho mayor
". ¿Se basa ello en un diagnóstico científico, en un psicómetro capaz de medir el dolor propio y ajeno? O ¿no será más bien reflejo de esta incapacidad de imaginar el padecimiento de los demás, ya fueren judíos, indoamericanos, negros o palestinos? Una oportuna lectura de Todorov nos sacaría de dudas.
El aplastamiento de Gaza no responde a una estrategia bien meditada: se funda más bien en una política oportunista de rentabilidad electoral de cara a las próximas elecciones parlamentarias, a costa de desvanecer las últimas ilusiones de quienes, desde Oslo a Annápolis, creyeron en la posibilidad de una solución dialogada, aunque desmentida año tras año, sobre el terreno, en los Territorios Ocupados: extensión imparable de la colonización, humillaciones diarias de los habitantes de Jerusalén Este y de Cisjordania, miseria y asfixia de Gaza, sobre todo después del triunfo electoral de Hamás, calificado de movimiento terrorista por Norteamérica y por una Unión Europea trágicamente desunida e incapaz de desempeñar el papel de mediador creíble que aconsejan las circunstancias.
El juego de separar el supuesto Estado palestino en dos entidades y de fragmentar el territorio cisjordano en bantustanes inviables perjudica ante todo al desacreditado Gobierno de Mahmud Abbás. Pues el radicalismo de una parte alimenta al de la otra y, con la excusa de no dialogar con los terroristas -obviando el hecho de que fueron democráticamente elegidos- el único "Estado democrático" de la región viola a diario las resoluciones de la ONU y desdeña olímpicamente la reprobación casi unánime de la opinión pública internacional.
Me vienen a la memoria la frase de alguien tan poco sospechoso de parcialidad antiisraelí como Marek Halter después de su visita a los Territorios Ocupados -"tengo miedo por Israel e Israel me da miedo"- y las reflexiones de mi amigo Jean Daniel sobre la paradoja histórica de que Israel -creado por los padres del movimiento sionista con el objetivo de constituir un Estado como los demás-, actúa desde 1967 como un Estado diferente de los demás, en la medida en que se sitúa deliberadamente al margen de la comunidad internacional que reconoció su existencia hace 60 años. La falta de imaginación respecto al dolor de los palestinos -la capacidad ética y, a fin de cuentas, humana de ponerse en su lugar- le encierra en un callejón sin salida: el de golpear más y más duro a sus enemigos, tanto a los que se niegan a aceptar la realidad con su infausta retórica e insostenibles bravatas -las de "arrojar a los judíos al mar"- como a los que aspiran a una paz y a un horizonte compartidos mediante el retorno a la llamada línea verde, conforme a la resolución 242 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Escucho, con esperanza y alivio, la voz de sus intelectuales disidentes, de esos hombres y mujeres resueltos a distanciarse de la unanimidad clamorosa que señalan las encuestas por el éxito efímero de la devastadora operación militar en la franja. Son los disidentes laicos de uno y otro bando quienes abanderan la vuelta a la razón. Su aún quimérico anhelo de paz, se basa en la esperanza de alcanzar algún día un acuerdo pragmático y justo. Simples seres humanos, ven, imaginan y sienten el daño que infligen a los otros y que no quieren para sí mismos. En la línea ejemplar de Edward Said, desarraigado a la fuerza desde su niñez palestina, se niegan a echar raíces, como los árboles en el suelo de la opresión. Quieren ser el viento y el agua, como todas las cosas que fluyen en la constante mutabilidad del río de Heráclito. ¡Ojalá un día, más temprano que tarde, la historia les dé la razón!
lunes 5 de enero de 2009
Gaza: crimen y vergüenza









Gaza: crimen y vergüenza
Teresa Aranguren, Pedro Martínez Montávez, Rosa Regás, José Saramago, Pilar del Río, Cármen Ruiz Bravo, Belén Gopegui, Constantino Bértolo, Santiago Alba Rico.
No es una guerra, no hay ejércitos enfrentados. Es una matanza. No es una represalia, no son los cohetes artesanales que han vuelto a caer sobre territorio israelí sino la proximidad de la campaña electoral lo que desencadena el ataque.No es la respuesta al fin de la tregua, porque durante el tiempo en el que la tregua estuvo vigente el ejército israelí ha endurecido aún más el bloqueo sobre Gaza y no ha cesado de llevar a cabo mortíferas operaciones con la cínica justificación de que su objetivo eran miembros de Hamas. ¿Acaso ser miembro de Hamás despoja de condición humana al cuerpo desmembrado por el impacto del misil y al supuesto asesinato selectivo de su condición de asesinato sin más?.No es un estallido de violencia. Es una ofensiva planificada y anunciada hace tiempo por la potencia ocupante. Un paso más en la estrategia de aniquilación de la voluntad de resistencia de la población palestina sometida al infierno cotidiano de la ocupación en Cisjordania y en Gaza a un asedio por hambre cuyo último episodio es la carnicería que en estos días asoma en las pantallas de nuestros televisores en medio de amables y festivos mensajes navideños.No es un fracaso de la diplomacia internacional. Es una prueba más de complicidad con el ocupante. Y no se trata sólo de Estados Unidos que no es referencia moral ni política sino parte, la parte israelí, en el conflicto; se trata de Europa, de la decepcionante debilidad, ambigüidad, hipocresía, de la diplomacia europea.Lo más escandaloso de lo que está pasando en Gaza es que puede pasar sin que pase nada. La impunidad de Israel no se cuestiona. La violación continuada de la legalidad internacional, los términos de la Convención de Ginebra y las mínimas normas de humanidad, no tiene consecuencias. Más bien, al contrario, parece que se premia con acuerdos comerciales preferentes o propuestas para el ingreso de Israel en la OCSE. Y qué obscenas resultan las frases de algunos políticos repartiendo responsabilidades a partes iguales entre el ocupante y el ocupado, entre el que asedia y el asediado, entre el verdugo y la víctima. Qué indecente la pretendida equidistancia que equipara al oprimido con su opresor. El lenguaje no es inocente. Las palabras no matan pero ayudan a justificar el crimen. Y a perpetuarlo.En Gaza se está perpetrando un crimen. Lleva tiempo perpetrándose ante los ojos del mundo. Y nadie podrá decir, como en otro tiempo se dijo en Europa, que no sabíamos.
Teresa Aranguren, Pedro Martínez Montávez, Rosa Regás, José Saramago, Pilar del Río, Cármen Ruiz Bravo, Belén Gopegui, Constantino Bértolo, Santiago Alba Rico.
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