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miércoles, 26 de noviembre de 2008

ENTREVISTA A MOHAMED BENTRIKA PRESIDENTE DE CODENAF




Ideal Digital

ENTREVISTA A MOHAMED BENTRIKA PRESIDENTE DE CODENAF





«Crearía un tejido de población con un mayor nivel de conocimientos que los aportaría tanto a la sociedad de acogida como a la natal»
EUNATE SERRANO

Mohamed Bentrika es una persona que tiene muy claros sus valores y sus ideas -e ideales- y de hecho, lo demuestra con la coherencia. Es presidente de la asociación Cooperación y Desarrollo con el Norte de África (Codenaf) y cada día trabaja por los derechos de los inmigrantes. Un trabajo solidario que busca la integración del colectivo inmigrante de la provincia, pero que sobre todo trata de conseguir un trabajo común entre almerienses y extranjeros. Podría ejercer de farmacéutico o investigar en un laboratorio pues él es Diplomado en Farmacia por la Universidad de Tetuán, pero eligió otro camino: dar la cara por los inmigrantes. Llegó hace veinte años a España y en 1990 aterrizó en la Universidad de Granada para comenzar a cursar sus estudios. «Siempre queda la idea de volver a la rama científica, incluso una vez estuve con una asociación de protección a la naturaleza y de hecho, en Tetuán fundamos una asociación de protección a la naturaleza, pero ahora estoy protegiendo a los inmigrantes. En la vida nunca se sabe que rumbo se va a tomar», lo dice convencido y para él, sin duda, uno de los objetivos más importantes es la lucha por «justicia y por la democracia». En su época de estudiante perteneció al sindicato de la Unión Nacional de Estudiantes Marroquíes. «Luchábamos por los derechos de los estudiantes, pero siempre dábamos la cara por los inmigrantes. Informábamos de los derechos de los trabajadores, y estábamos apoyados por UGT», explica, pero también considera que la lucha «está cambiando» a causa de la globalización. Para Mohamed Bentrika incluso el inmigrante está cambiando y es más globalizado porque «vive en España, compra la comida marroquí y está viendo un canal de los Emiratos Árabes y puede saber el nombre del último hotel que se ha inaugurado allí y en cambio, no sabe cuál es el hotel que tiene más cerca en Almería, y esto es lamentable». El presidente de Codenaf recuerda que en Marruecos, su población ha crecido con la televisión española -él también veía Barrio Sésamo- y esto facilitaba a los marroquíes el aprendizaje de la lengua española, ahora por el contrario cree que no se tiene ese contacto con la cultura del «país vecino». Aunque Bentrika lleva veinte años viviendo en España, aún sigue teniendo ese acento marcado de sus orígenes marroquíes. Cuando, sobre el año 2000, llegó a la provincia de Almería primero trabajó como mediador intercultural y traductor en la Consejería de Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía. Desde el 2000 a 2004 fue responsable del área de inmigración del sindicato UGT en Roquetas de Mar. Y después inició el proyecto de Codenaf en Almería y, de hecho, desde antes que tuviera sede, Mohamed Bentrika ya era delegado-presidente esta asociación. «No teníamos medios, pero la idea cuajó todavía más a partir de que en 2005 conseguimos la sede». En un local ubicado en calle San Antón, en el número 4, junto a la plaza Pavía, en las inmediaciones del barrio de Pescadería, Codenaf realiza diversas actividades formativas dirigidas principalmente al colectivo inmigrante, como son clases de informática o de lengua española. También tienen un área jurídica, otra de orientación laboral y una dedicada a la mujer. La formación es sobre todo una cuestión a la cual Bentrika da mucha importancia porque «la cualificación con la que llegan los inmigrantes es baja y eso les complica el acceso laboral». Sobre la educación en Almería también se posiciona el presidente de Codenaf, quien valora de forma muy positiva que se quiera ubicar en la Universidad una facultad de Medicina. Sus interés por la ciencia también se refleja con este posicionamiento. «Su ubicación sería positiva para acoger más tejidos de población y además podría, en un futuro, crear un hospital universitario, porque cientificamente hablando sería necesario», puntualiza Bentrika que recuerda que Almería está «muy lejos» de otras facultades de Medicina y por ello «puede jugar un papel importante para la integración de la gente de otros países, ya que tendrían un nivel de conocimientos que podrían aportar tanto a la sociedad de acogida como a la natal». A Bentrika le preocupa el desarrollo de la provincia y de España y ha sido testigo con los 42 años que tiene de la evolución económica del Estado. «España ha dado un empujón importante a nivel económico», dice Bentrika quien considera que Andalucía oriental «se parece al norte de Marruecos», de hecho su apellido viene de la localidad almeriense de Bentarique, «una fusión de aquellos andaluces moriscos, porque en Tetuán no es difícil encontrarte con gente que se apellida López, Morales o Vargas, incluso hay gente que guarda las llaves de las casas de Almería de aquellos años».

martes, 21 de octubre de 2008

Entrevista con el historiador y catedrático judío Shlomo Sand sobre su libro ¿Cuándo y cómo se inventó el pueblo judío?: “El pueblo judío fue una inve


Fuente: Jonathan Cook, The Nation
/ Rebelión (Traducido para Cuba debate, Rebelión y Tlaxcala por Manuel Talens)
Nadie está más sorprendido que el propio Shlomo Sand de que su último libro de investigación académica lleve ya 19 semanas en la lista de bestsellers de Israel. El éxito ha tocado a la puerta de este profesor de historia a pesar de que su libro pone el dedo en la llaga del tabú más importante en Israel.
Sand afirma que la idea de una nación judía -cuya necesidad de un lugar seguro en donde vivir se utilizó originalmente con el fin de justificar la fundación del Estado de Israel- es un mito inventado hace poco más de un siglo.
Este historiador, catedrático de Historia Europea en la Universidad de Tel Aviv, llevó a cabo una amplia investigación histórica y arqueológica en apoyo no sólo de esta alegación, sino de otras tesis igual de controvertidas.
Además, asegura que los judíos no fueron nunca expulsados de la Tierra Santa, que la mayoría de los judíos actuales carecen de cualquier conexión histórica con el territorio denominado Israel y que la única solución política para el conflicto que enfrenta al país con los palestinos es la abolición del Estado judío.
Es bastante probable que el éxito de When and How Was the Jewish People Invented? [¿Cuándo y cómo se inventó el pueblo judío?] se repita en todo el mundo. La edición francesa, publicada el mes pasado, se está vendiendo con tal rapidez que ya han aparecido tres reimpresiones.
El libro está siendo traducido a una docena de lenguas, incluidas el árabe y el inglés. Pero su autor predice una fuerte oposición del lobby proisraelí cuando el libro salga a la luz el año próximo en USA, publicado por Verso.
Por el contrario, dice Sand, aunque los israelíes no lo han defendido, sí que han mostrado curiosidad por su argumentación. Tom Segev, que es uno de los periodistas más importantes del país, ha calificado el libro de “fascinante” y de “auténtico desafío”.
Lo sorprendente, añade Sand, es que la mayoría de sus colegas universitarios israelíes han evitado hacer el menor comentario. La única excepción ha sido la de Israel Bartal, profesor de Historia Judía en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Bartal, en un artículo publicado en el periódico Haartez, no hizo esfuerzo alguno por rebatir las afirmaciones de Sand, sino que dedicó buena parte de su exposición a defender a sus colegas, sugiriendo que los historiadores israelíes no son tan ignorantes sobre la naturaleza inventada de la historia judía como pretende Sand.
La idea de escribir este libro se le ocurrió hace muchos años, continúa Sand, pero tuvo que esperar hasta hace poco para empezar a escribirlo. “No puedo vanagloriarme de haber sido valiente al publicar el libro”, dice. “Porque he esperado hasta que tuve la plaza de catedrático en propiedad. En la universidad israelí hay un precio a pagar cuando se expresan opiniones como éstas.”
El principal argumento de Sand es que hasta hace poco más de un siglo, los judíos se consideraban judíos sólo porque compartían una religión común. A principios del siglo XX, dice, los judíos sionistas pusieron esta idea en entredicho y empezaron a crear una historia nacional en la que se inventaron que los judíos existían como pueblo separado de su religión.
De manera similar, la moderna idea sionista de que los judíos estaban obligados a regresar desde el exilio a la Tierra Prometida era algo totalmente ajeno al judaísmo, añade.
“El sionismo cambió la idea de Jerusalén. Antes, los lugares sagrados estaban considerados como lugares para añorar, de ninguna manera para vivir en ellos. Durante 2000 años, los judíos permanecieron lejos de Jerusalén no porque no pudiesen regresar, sino porque su religión les prohibía hacerlo hasta la llegada del mesías.”
La mayor sorpresa que tuvo durante su investigación fue cuando empezó a buscar pruebas arqueológicas de los tiempos bíblicos.
“No me educaron en el sionismo, pero al igual que los demás israelíes yo daba por descontado que los judíos eran un pueblo que había vivido en Judea y que fue expulsado al exilio por los romanos el año 70 d.C.
”Pero una vez que empecé a buscar pruebas, descubrí que los reinos de David y Salomón eran puras leyendas.
”Lo mismo pasó con el exilio. De hecho, la judeidad no puede explicarse sin el exilio. Pero cuando empecé a buscar libros de historia que me describiesen los pormenores de dicho exilio, no pude encontrar ninguno. Ni uno solo.
”La razón es que los romanos no exiliaron a nadie. De hecho, los judíos en Palestina eran mayoritariamente campesinos y todos los indicios sugieren que se quedaron en sus tierras.”
Por el contrario, Sand cree que una teoría alternativa es mucho más plausible: el exilio fue un mito promovido por los primeros cristianos para atraer judíos a la nueva fe. “Los cristianos querían que las generaciones posteriores de judíos creyesen que sus antepasados habían sido exiliados como un castigo de Dios.”
Entonces, si no hubo exilio, ¿cómo es que tantos judíos terminaron dispersos por el mundo antes de que el moderno Estado de Israel empezase a animarlos a “regresar”?
Sand dice que en los siglos que precedieron y siguieron a la era cristiana, el judaísmo fue una religión proselitista, que buscaba desesperadamente conversos. “La literatura romana de la época menciona este hecho”.
Los judíos viajaban a otras regiones a la búsqueda de conversos, particularmente en el Yemen y entre las tribus bereberes del norte de África. Siglos después, el pueblo del reino de Kazar, situado en lo que hoy es el sur de Rusia, se convirtió de forma masiva al judaísmo y esa fue la génesis de los judíos asquenazíes de la Europa central y oriental.
Sand pone de manifiesto el extraño estado de rechazo en que viven inmersos la mayoría de los israelíes, a pesar de que los periódicos han dedicado muchas páginas en fechas recientes al descubrimiento de la capital del reino de Kazar en las cercanías del Mar Caspio.
Ynet, el sitio web del periódico israelí más popular, Yedioth Ahronoth, publicó la historia con grandes titulares: “Arqueólogos rusos descubren la capital judía desaparecida desde tiempos inmemoriales”. Sin embargo, a ninguno de los periódicos, añade, se le ocurrió que este hallazgo pudiese contradecir el discurso oficial de la historia judía.
La argumentación de Sand pide a gritos una pregunta adicional, como él mismo señala: Si la mayoría de los judíos nunca se movió de la Tierra Santa, ¿qué fue de ellos?
“En las escuelas israelíes no se enseña, desde luego, pero la mayoría de los líderes sionistas iniciales, incluido David Ben Gurion [el primer primer ministro israelí] creían que los palestinos eran los descendientes de los judíos originales de la región. Creían que los judíos se habían convertido más tarde al Islam.”
Sand atribuye la reticencia de sus colegas a unirse a él a que muchos de ellos reconocen implícitamente que todo el edificio de la “Historia Judía” que se enseña en las universidades israelíes es tan inestable como un castillo de naipes.
El problema de enseñar historia en Israel, añade, se inició con una decisión de 1930, mediante la cual se separaba la historia en dos disciplinas: Historia General e Historia Judía. Se asumió que la historia judía necesitaba su propio campo de estudio porque la experiencia judía estaba considerada como algo único.
“No existen departamentos judíos de política o de sociología en las universidades. Sólo la historia se enseña de esta manera, lo cual ha permitido que los especialistas en Historia Judía vivan en un mundo muy insular y conservador, ajeno a los modernos desarrollos de investigación histórica.
“En Israel se me ha criticado que escriba sobre la Historia Judía cuando mi especialidad es la Historia Europea. Pero un libro como éste necesitaba a un historiador que sea familiar con los métodos habituales de investigación histórica que se utilizan en las universidades del resto del mundo.”
El escritor y periodista inglés Jonathan Cook vive en Nazaret (Israel). Es el autor del libro Sangre y Religión: desenmascarando el estado judío y democrático, publicado por Pluto Press y disponible en USA en University Michigan Press. Su página web es www.jkcook.net.
El escritor y traductor español Manuel Talens es miembro de Cubadebate, Rebelión y Tlaxcala.

sábado, 28 de junio de 2008

ILAN PAPPE, HISTORIADOR ISRAELÍ:“ISRAEL está fundado sobre una MENTIRA”

“ISRAEL está fundado sobre una MENTIRA”



Tengo 49 años. Nací en Haifa en una familia judía europea. Mi padre y mis profesores me engañaron al contarme la historia de Israel. Soy profesor, aunque por poco: casi me echan por mis libros, que todavía no encuentran editor en Israel. Vamos a fundar la Universidad Árabe Israelí. Colaboro con la Universitat de Barcelona y Casa del Món


ILAN PAPPE, HISTORIADOR ISRAELÍ:

“ISRAEL está fundado sobre una MENTIRA”

Por LLUÍS AMIGUET

-Nací en Haifa, de padres emigrados judíos alemanes, y de niño tenía amigos palestinos, algo inusual hoy, porque los niños sufren un apartheid odioso. A los 18 años hice mi servicio militar y participé como soldado israelí en la terrible guerra de 1973 en los altos del Golán. –¿Fue usted un buen soldado? –Cumplí las órdenes. Mi auténtica crisis comenzó cuando fui a estudiar a Oxford en 1980. Allí me di cuenta de la mentira. –¿Qué descubrió? –Que mi padre me había engañado y que nos habían engañado a todos en el colegio y en la universidad: mi padre y mis profesores nos habían repetido una y mil veces que cuando se fundó el Estado de Israel en 1948 los palestinos prefirieron irse y eso es mentira. Los archivos que consulté y los documentos que yo mismo leí demostraban que los palestinos fueron expulsados por los israelíes con terror, amenazas y violencia. –Eso estaba claro para el resto del mundo. –Pero para nosotros, no. Hoy en Israel se sigue insistiendo en que los palestinos se fueron por propia voluntad, pese a que... ¡los israelíes les pedimos que se quedaran! –No parece muy creíble. –Es la verdad oficial, cuando en realidad el nuevo Israel aplicó la limpieza étnica a los palestinos. En mi investigación en Oxford descubrí que el plan de expulsión israelí fue sistemático. Había más de un millar de pueblos palestinos y un millón de pobladores palestinos en las ciudades y es verdad que sólo echamos a 850.000, pero porque la guerra acabó y aceptaron el estatus final. –Los terroristas judíos que incendiaban y mataban palestinos eran Irgun y Stern. –No sólo ellos. Todo el movimiento sionista estaba organizado para echar a los palestinos. Y he documentado cada extremo de lo que digo. Hubo muchas masacres terribles. –Por ejemplo, Deir Yassin. –Ésa es sólo la más conocida. Yo creí, como israelí biempensante, que hubo un único Deir Yassin y que fue obra del Irgun, pero después descubrí que hubo muchas más masacres y que no sólo las cometió el Irgun. –¿No era ése el plan sionista primigenio? –Teodor Herzl, fundador del sionismo, ya dice, cuando llega el primer sionista a Israel en 1882, que no pueden permitir a la población local que se quede en su nuevo Estado. –¿Acaso si los palestinos pudieran, no exterminarían a los judíos a sangre y fuego? –¡Por supuesto! La diferencia es que ellos nunca lo han negado: ¡quieren barrernos hasta el mar! Pero el sentimiento de tener la razón y la hipocresía de negar, contra la evidencia histórica, que nosotros hiciéramos algo tan perverso como la limpieza étnica son exclusivamente israelíes. –También el poder es sólo israelí, como la fuerza de un ejército invencible. –Eso de la fuerza y el poder es muy relativo. ¿Qué puede hacer el ejército israelí para acabar con lo que consideran “problema palestino”? ¿Tirar bombas atómicas sobre Belén? ¿Aniquilarlos a todos? –¿...? –No hay solución militar para la seguridad en Israel, porque la seguridad no depende de muros, fronteras o alambradas. La seguridad es una sensación íntima: está en cada uno y nace de la justicia. Y sin seguridad no hay negocios ni prosperidad ni futuro. –Menos seguridad tienen los palestinos. –¡Los terribles terroristas palestinos! ¿Qué tienen? No tienen nada más que sus propias vidas para inmolarse. Pero sólo con eso han acabado con la sensación de seguridad en Israel y con cualquier esperanza de futuro en la región. El muro de Sharon es el último absurdo económico de un régimen sin salida. Además de los problemas morales que plantea, no hay dinero para construirlo. –El apartheid sudafricano se colapsó no por ser una atrocidad ética, sino por ser económicamente ineficiente. –Es exactamente lo que le sucederá al apartheid israelí. Es una ruina. Para mantener este apartheid israelí necesitamos un Estado policial militar ineficiente para todo lo que no sea mantenernos en guerra perpetua. Este Estado no sirve para procurarnos prosperidad a los ciudadanos. –¿Y no podría haber en Israel un final más o menos feliz como en Sudáfrica? –Yo edito en el extranjero porque en Israel tienen miedo a mis libros. Hace un año casi me echan de la universidad y ya ni cuento las amenazas de muerte. Mis colegas me dijeron que me apoyaban en privado y les contesté que su apoyo privado no me servía. Callaron. Sólo habrá paz y convivencia cuando todos sepamos mirar la verdad a la cara. –¿Y el proceso de paz? –En 1948, el Estado judío se estableció sobre el 80 por ciento de territorio palestino y expulsó a sus habitantes. En 1967, el cien por cien ya es Israel. Ahora, cuando Sharon dice que seamos generosos se refiere a aquel 20 por ciento... ¡que quiere dividir en dos! –De momento, ni siquiera les da eso. –¡Dejan a los palestinos el 10 por ciento de la que era su tierra y quieren que les den las gracias! Somos un caso particular de colonialistas que se quedan para siempre. –¿No teme que sus opiniones lo conviertan en un exiliado en su propio país? –Yo sólo quiero que los israelíes sean capaces de ponerse en el lugar del otro por un segundo. Si no lo hacen, no habrá país ni futuro para mis hijos: vamos derechos al suicidio. –¿Y usted qué propone? –La única salida no estúpida: reconciliación, paz justa y un Estado que respete cualquier identidad religiosa y no sólo una. A partir de ahí, puede llegar la prosperidad.
Pappe es impulsor de la Nueva Historia israelí, que revisa los mitos fundacionales del Estado sionista en busca de la verdad en que algún día se basará la convivencia. Paga un alto precio por ello: el ostracismo oficial y la amenaza privada, y ha estado a punto de perder su trabajo. Pero también ha ganado muchos amigos palestinos e israelíes dispuestos a crear la Universidad Árabe Israelí de Galilea. Magnífico proyecto para el que Pappe, excelente traductor del árabe y director del Instituto Árabe Judío, se ha preparado toda su vida. Ojalá el lobby proisraelí estadounidense invirtiera más dinero en esa universidad –un sueño universal como nuestra escuela de Toledo– y menos en F-18 y en el programa nuclear israelí. Esta guerra, me jura, la vamos a ganar. ¡Suerte! Autor:

Solidaridad.net- Fecha:

2004-01-21

jueves, 19 de junio de 2008

El pueblo Judío es una Invención


El historiador israelí Shlomo Sand

"EL PUEBLO JUDÍO ES UNA INVENCIÓN"



El historiador israelí Shlomo Sand c
uestiona varios de los mitos oficiales del sionismo en su libro Cuándo y cómo se inventó el pueblo judío


Eugenio García Gascón


Shlomo Sand,

profesor de Historia de Europa en la Universidad de Tel Aviv, acaba de publicar

"Cuándo y cómo se inventó el pueblo judío"

, donde cuestiona algunos principios de la historia sionista oficial.




El libro se ha mantenido cuatro semanas en la lista de los más vendidos en Israel, algo que Sand no acaba de entender.


A cambio ha tenido pagar el peaje de recibir anónimos donde se le amenaza e insulta, llamándole kelev natzi masriaj (perro nazi apestoso) y otras lindezas. Sin embargo, no parece muy preocupado. El libro contiene dos tesis que en el pasado tuvieron cierto predicamento, también entre historiadores sionistas, pero que hoy han sido archivadas: que los actuales judíos provienen de pueblos paganos que se convirtieron al judaísmo lejos de Palestina, y por lo tanto no descienden de los antiguos judíos, y que los palestinos árabes son los únicos descendientes de los antiguos judíos.

Decir que el pueblo judío es una invención del siglo XIX parece una provocación.
A finales del XVIII y principios del XIX surgió el nacionalismo, y en la segunda parte del XIX se cimentó la idea del nacionalismo judío. Los franceses sabían que su pueblo existía desde los galos, los alemanes sabían que su pueblo existía desde los teutones, y los judíos empezaron a pensar que eran un pueblo desde el segundo Templo.

Y en su opinión eso no es correcto.


Sostengo que eso es una "invención", de la misma manera que no creo que hubiera un pueblo francés hace 250 años. La mayoría que vivía en el reino francés no sabían que eran franceses, incluso no lo sabían en la primera mitad del siglo XIX.
Sin embargo, los judíos siempre han tenido una identidad.
No creo que haya habido un pueblo judío hasta recientemente. Incluso le diré que ni siquiera pienso que hoy haya un pueblo judío.

¿Por qué?


La Biblia no es un libro histórico, es un libro de teología. Fueron los protestantes, y luego los judíos, los que convirtieron la Biblia en un libro de historia.

¿El pueblo judío es una invención cristiana?


Así es. Pongamos por ejemplo el supuesto exilio judío. El exilio nunca existió. Cuando los romanos destruyeron el Templo en el año 70 de la era cristiana, no expulsaron a los judíos por la fuerza. Los romanos nunca exiliaron a pueblos, algo que sí hicieron los asirios y los babilonios con algunas elites.

¿Cuándo empezó entonces esa versión de la historia?


La historia sionista tomó un mito cristiano del mártir Justino, que fue el primero que dijo, en el siglo III, que Dios había castigado a los judíos con el exilio porque no aceptaron a Jesús. Esa es la primera vez que afirma que los judíos fueron deportados.

Entonces, no hubo deportación...


Es cierto que los romanos no permitieron a los judíos que vivieran en Jerusalén, pero los cristianos crearon la fantasía de que no se les permitió vivir en toda Judea. La raíz del mito del exilio judío es cristiana. Nunca hubo exilio. No hay ningún libro científico que lo diga. En los billetes de 50 shekels se dice que Tito deportó a los judíos, pero es un mito.
Esto va en contra de lo que se dice comúnmente.
Así es, aunque ahora hay historiadores que dicen "Bueno, no hubo exilio pero sí que hubo emigración". Lo cierto es que como los griegos y los fenicios, los judíos viajaron por el Mediterráneo...

¿Acaso no es cierto? En España ya había judíos en aquella época.


Antes de Jesucristo había en Palestina entre medio millón y un millón de judíos. La inmensa mayoría, un noventa por ciento, o quizás un noventa y cinco por ciento, eran campesinos. Los judíos no eran como los fenicios o los griegos, no viajaban tanto como ellos por el mar. La proporción de los que salieron es infinitamente muy pequeña.

¿Incluso después de la destrucción del Templo en el año 70?


Incluso entonces. Lo que ocurrió antes del 70, en el periodo que va de los Macabeos a Adriano, es que el judaísmo comenzó a dispersarse. Atención, el judaísmo fue el que se dispersó, no los judíos. Es cierto que salieron comerciantes y soldados que llevaron consigo la idea monoteísta, pero no fueron muchos. Los Macabeos conquistaron Edom y obligaron por la fuerza a sus habitantes a convertirse al judaísmo. Lo mismo ocurrió en Galilea. Desde el siglo II antes de Cristo hasta el siglo II después de Cristo, el judaísmo fue el primer monoteísmo proselitista.

¿Ocurrió lo mismo en la diáspora?


En el Mediterráneo, a finales del siglo I después de Cristo había cuatro millones de creyentes judíos. Es en ese periodo proselitista cuando el judaísmo se proyecta en el Mediterráneo.

¿Quiere decir que la mayoría de los judíos del Mediterráneo no venían de Palestina?


Efectivamente, la inmensa mayoría no venían de Palestina. Eran conversos. Desde la época de Adriano, en el siglo II, se experimentó una caída drástica del número de judíos porque muchos se convirtieron al cristianismo. De cuatro millones de creyentes judíos se bajó a un millón.

¿Se convirtieron al cristianismo?


Y lo que voy a decir ahora está relacionado con España. A principios del siglo IV se produce la victoria del cristianismo con Constantino y decrece el número de judíos. El judaísmo prevalece sobre todo en Palestina, en Babilonia y en el norte de África. En el norte de África, en el siglo VII, cuando llega el islam, quienes luchan contra el islam son los judíos. Hay una reina judía bereber, Dahia Kahina, que luchó contra los musulmanes. El historiador árabe Ibn Jaldun menciona que en la zona había tribus judías muy populosas. La reina Kahina murió luchando contra los musulmanes en 694. Tariq ibn Ziyad, el conquistador de España en 711, era bereber. Hay muchos testimonios cristianos antiguos que dicen que los conquistadores eran judíos y musulmanes. Muchos judíos se sumaron al ejército musulmán porque padecieron mucho durante los reinos visigodos.

¿Sólo entonces entran los judíos en España de forma masiva?


Me he preguntado a menudo por qué había tantos judíos en España y no en Francia o Italia, por qué había tantos judíos en el lugar geográficamente más alejado de Palestina. Es obvio que hubo algunos soldados y comerciantes que se convirtieron, como en Francia o Italia. Pero, ¿por qué de repente hay tantos judíos en España? Creo que la respuesta se ha de buscar en la conquista bereber de judíos y musulmanes. El conquistador Tariq ibn Ziyad pertenecía a la tribu Nafusa, la misma tribu de la reina Kahina. Si en 711 Tariq ocupó un puesto tan destacado, es muy posible que en 694 fuera un soldado en el ejército judío de Kahina. No puede ser de otra manera. Con gran seguridad Tariq era un judío que se convirtió al islam. Si se leen los testimonios antiguos, se ve que los cristianos acusan conjuntamente a los musulmanes y a los judíos de la conquista de España. Creo que es por eso por lo que el número de judíos en España es tan superior al número de judíos en Francia o Italia.

Entonces, ¿la mayoría de los judíos españoles provenían de los judíos bereberes


conversos?

En efecto. Pondré otro ejemplo, el de los judíos de Yemen. También hubo un reino judío en Yemen durante 120 años, a finales del siglo V y principios del VI, una tribu que se había convertido al judaísmo.



Usted menciona también el reino de los jázaros, un pueblo originario de Asia central, que se convirtió al judaísmo.


Con los jázaros ocurre exactamente lo mismo: es el judaísmo, y no los judíos, el que se expande. La masa demográfica más numerosa es la de los jázaros. Es curioso que el sionismo reconoce la importancia de los jázaros hasta 1967, y después deja de ser una tesis legítima.

¿De los jázaros provienen los judíos ashkenazis de Europa?


Así es. Los mongoles expulsaron a los jázaros hacia Europa. No puede ser que los judíos de Polonia vengan de Alemania, porque en Alemania, en los siglos XII y XIII, apenas había unos cientos de judíos, y de ahí no se puede pasar de la noche a la mañana a tres millones de judíos en Polonia, es sencillamente imposible. Los judíos de Polonia, y de otros países de Europa oriental, sólo pueden venir de los jázaros. Todavía en 1961 hay un prestigioso historiador israelí que afirma que los jázaros son los antepasados de los judíos de Europa oriental. Entonces aún se aceptaba que no provenían de Alemania.

Su teoría es que la inmensa mayoría de los judíos de hoy no provienen de Palestina sino de otros pueblos que se convirtieron al judaísmo.


Así es. Pero hay otra cuestión importante: Si no hubo exilio en Palestina, si los romanos no expulsaron a los judíos, ¿qué les ocurrió a los judíos de Palestina? Hay muchos historiadores israelíes, incluidos Yitzhak ben Zvi, el segundo presidente de Israel, o David ben Gurion, que hasta 1929 afirman que los palestinos árabes son los verdaderos descendientes de los judíos. Esta tesis que sostuvieron los mayores sionistas se murió en 1929. Todavía en 1918 Ben Zvi y Ben Gurion escribieron juntos un libro donde se afirma que los palestinos son los auténticos descendientes de los judíos. Sin embargo, decir esto hoy es causa de escándalo.

El sionismo no lo acepta.


Es necesario comprender que hay dos versiones del nacionalismo, una del río Rin hacia Occidente y otra del Rin hacia Oriente. En todas partes se inicia el nacionalismo como un fenómeno racista etnocéntrico, pero en Occidente deriva hacia un movimiento político civil. En cambio, al Oriente del Rin prevalece su carácter etnocéntrico. En las dos partes hay racismo. En Francia, si tienes la nacionalidad francesa eres francés, gracias a los valores republicanos. Pero en Alemania, incluso aunque tengas la nacionalidad no eres necesariamente alemán. En Polonia, desde 1919, si no eres católico no eres polaco. El sionismo nació entre Alemania y Polonia y por eso recibió una forma medio alemana y medio polaca.

Pero un judío es el hijo de una madre judía.

Sí según la ley religiosa, pero para el sionismo el judaísmo es pueblo y nación. No se puede entrar pero tampoco se puede salir. Sólo se puede entrar si te conviertes religiosamente. El sionismo no era religioso pero utilizó la religión porque no disponía de otros instrumentos para delimitar el judaísmo. Mi tesis es que el sionismo asumió los componentes etno-religiosos de los polacos y etno-biológicos de los alemanes y creó una especie de nacionalismo cerrado, que no es político ni civil como fueron los nacionalismos occidentales.
¿Y cuál es su pronóstico de cara al futuro?
Al día de hoy el sionismo conserva su carácter etnoreligioso y creo que eso destruirá el Estado de Israel.

¿Por qué?


El Estado de Israel dice que es el Estado del pueblo judío y que es un Estado democrático y judío, y eso es un oxímoron, una contradicción. Un Estado democrático pertenece a todos sus ciudadanos. Una cuarta parte de los ciudadanos de Israel no son judíos, pero el Estado dice que pertenece sólo a los judíos. Hay leyes que dicen que el Estado es judío, y que el Estado no está abierto a los demás. El sionismo no reconoce a los "israelíes" no judíos y esto no puede continuar. Incluso si Israel sale de los territorios ocupados no habrá calma. Los árabes están viviendo en un Estado que dice que no es de ellos, en cuyo himno nacional se habla del "espíritu judío". ¿Cuánto tiempo puede durar esta situación?


Fuente: http://www.publico.es/121692/el/pueblo/judio/invencion


sábado, 10 de mayo de 2008

LATIDO URBANO: ENTREVISTA A MUSTAFA AKALAY NASSER POR CÉSAR REQUESÉNS. LA OPINIÓN DE GRANADA ,

lATIDO URBANO: ENTREVISTA A MUSTAFA AKALAY Nasser POR CÉSAR REQUESÉNS. LA OPINIÓN DE GRANADA

Hay una Granada viajera, cosmopolita e inteligente que vive oculta, como si el foco público hollara con su caudal indiscreto que alimenta todo conocimiento genuino.

Ese magma social lo nutren personas como Mustafa Akalay, conocido de muchos como el amable anfitrión del restaurante el “TRAGALUZ”, espacio para la cultura junto al campo del príncipe gracias al tesón de este activista cultural en la urbe “mediterránea” que a su pesar es Granada.

La pasión por lo público le viene ya de niño, cuando en Tánger aún se respiraba el aire internacional y cosmopolita, allá por el 56, un tiempo en que su amigo el escritor Mohamed choukri conoció bien y reflejó mejor en “el pan desnudo” y “en tiempos de errores”.

“Tánger tenía librerías francesas, y lo último que se editaba en música en Nueva York y Paris, por vía de Gibraltar “, dice Mustafa, el que partiera de su tierra a Paris, a estudiar en la gran metrópoli. Este itinerario cultural enriqueció su biografía y fue este acervo el que quiso incorporar a su restaurante granadino el “TRAGALUZ”, donde durante diez años ha ofrecido el saber del círculo de intelectuales que han rodeado la casa y la mesa de Mustafa, donde “la cocina de investigación” es reina.

Poulantzas, Lyotard, Foucault, Bourdieu, Derrida, Said, Chomsky son nombres que surgen de su verbo meloso.

Isabel de Castilla:

Para siempre Jamás

Opinión -

Autor: Francisco Vigueras, Mustafa Akalay Nasser, Emilia Barrio, Maribel Lazaro Y Javier López
Gijón
- Fuente: El Ideal - Granada

Hasta diez veces prometieron cumplir las Capitulaciones de Granada 'para siempre jamás' y no tardaron ni ocho años en romper su compromiso, contraído el 25 de noviembre de 1491: «Nos el Rey e la Reyna de Castilla, de León, de Aragón, de Cecilia, por la presente aseguramos e prometemos de tener, e guardar e cumplir todo lo contenido en esta capitulación sin fraude alguno. E por seguridad dello, mandamos dar la presente firmada de nuestros nombres e sellada con nuestro sello». Los Reyes Católicos estamparon su firma y sello como garantía de que ellos y sus sucesores respetarían los derechos civiles y religiosos de la población granadina. Era la condición para la entrega de la ciudad, mas todo resultó ser una estratagema, una argucia propia de villanos. Convirtieron lo pactado en una farsa que ponía en entredicho la honorabilidad de sus majestades. Judíos, gitanos y moriscos fueron perseguidos por el nuevo orden, forjado con la cruz y la espada.

Los descendientes de los moriscos expulsados no han olvidado aquella afrenta que transmiten de padres a hijos. Un manuscrito del alfaquí Mursia, familia que conserva su apellido español, la recuerda así: «No ha conocido el Islam, desde la venida de Nuestro Señor Mohammad, una persecución tan implacable como la ejercida por la Tirana de Castilla». Así es como llama a Isabel la Católica, a quien considera principal responsable de esta tragedia: «Hubo alquerías donde los musulmanes se negaron a abrazar la religión de la Cruz y se rebelaron, pero el Tirano, esposo de la Tirana de Castilla, se encargó de aplastarlos con sus tropas, en una cruenta lucha en la que los hombres fueron quemados vivos y las mujeres y lo niños reducidos a la esclavitud».

La situación se hizo insostenible cuando el cardenal Cisneros, por mandato de la reina, les obligó a renegar de su cultura y de su fe: «Un edicto ordenaba la entrega a la autoridad de todos los libros arábigos, amenazando con severos castigos a los que no lo hicieran, lo que puso a los cristianos en posesión de miles de libros del Corán y otras ciencias, que fueron quemados en una plaza pública de Granada a la vista de todo el mundo, Alah nos libre de gente capaz de cometer tamaña atrocidad». Más tarde, nos dice el alfaquí Barhun, Cisneros convocó a los musulmanes para convencerlos del error de su fe y a los que no lograba convencer, que eran la aplastante mayoría, los conducía al alto tribunal de la Inquisición: «Quienes caían en las garras de este tribunal, no tenían escapatoria».

Despojados de tierra y casa, prohibida su lengua, proscrita su forma de orar, de vestir de comer , incluso los más resistentes se vieron empujados a emprender el camino del exilio y, en muchos casos, tuvieron que irse con lo puesto. Más de un millón de musulmanes de origen andalusí viven actualmente en Marruecos y la mayoría, como el hispanista Mohammad Ibn Azzuz Hakim, conservan celosamente su cultura vernácula: «Tengo a mucha honra ser descendiente de una familia que vivió en la villa de Cariatiz (provincia de Almería) y en cuyo árbol genealógico figuran 14 apellidos genuinamente españoles, como Murcia, Alicante, Redondo, Cáceres, Cárdenas, Rellán, Ruiz, Sarriá, Segura, Vera, Marchena, Ponce, Sobras y Abril». Según Azzuz Hakim, el mayor quebrantamiento de las Capitulaciones de 1491 fue el Edicto del 14 de febrero de 1502, por el que los Reyes Católicos disponían la expulsión de los musulmanes granadinos, dándoles un plazo de dos meses para marchar hacia el exilio. Muchos de ellos fueron desposeídos de sus bienes, especialmente la plata y el oro, y tuvieron que malvender sus propiedades.

Otros, cerraron las puertas de sus casas y se llevaron las llaves con ellos. Algunos, todavía las conservan como una reliquia familiar. El hispanista marroquí ha pedido al Rey de España que presida en Granada un acto de desagravio hacia los musulmanes andalusíes, en reparación de aquella expulsión injusta e ilegal que sufrieron sus antepasados hace cinco siglos. Un acto parecido al que ya presidió Juan Carlos I en 1992, con motivo del V Centenario de la expulsión de los judíos sefardíes: «Ambos colectivos tienen el mismo derecho moral a recuperar su identidad histórica en el Estado de Derecho de la España plural de nuestros días y a que se reconozca públicamente el viejo error cometido». Pero, de momento, Azzuz Hakim no ha obtenido respuesta.

Más bien todo lo contrario. Lejos de reconocer la felonía y pedir disculpas, algunos políticos celebran la traición al pacto de las Capitulaciones. El Ayuntamiento de Granada sigue organizando el Día de la Toma con la parafernalia, militar y religiosa, propia de una Cruzada. Y más todavía. La Comisión Estatal de V Centenario pone todo su empeño en vanagloriar a Isabel la Católica, a pesar de la durísima represión que desató contra judíos, gitanos y moriscos, que aún la recuerdan como la Tirana de Castilla. Semejante despropósito sólo merece nuestra más rotunda matización. El incumplimiento de la palabra dada en unas Capitulaciones deshonra a la reina. Un Estado de Derecho y democrático, como el nuestro, no puede legitimar aquella injusticia e ilegalidad histórica. Las Comisiones de los V Centenarios deben de servir para organizar actos de revisión histórica que contemplen las luces y las sombras de los personajes conmemorados. En esta ocasión y una vez más, se vuelve a dividir a los granadinos entre vencedores y vencidos, y Granada pierde otra oportunidad de convertirse en ciudad-símbolo de encuentro multicultural.

lunes, 21 de abril de 2008

Conversacion con… Mustafá Akalay Nasser

Mustafa Akalay,José Luis Pardo

Conversacion con… Mustafá Akalay


Joaquin Mayordomo
Pocos, quizá, como Mustafa Akalay Nasser (Tánger, 1955) para analizar desde dentro —él vive a diario inmerso entre dos culturas—, lo que a estas alturas del Foro Observatorio Tánger Tarifa (FOTT) se acepta ya como una de las claves de estos encuentros y conferencias. A saber: la dificultad de acercase unos a otros a partir de los análisis diferentes que se hacen de la realidad que se muestra hoy en fenómenos como la inmigración en Europa, la guerra entre Israel y Palestina, la invasión de Irak y, en un plano más próximo e inquietante para los ciudadanos que creen en la democracia, los atentados de Al Queda en Nueva York, Madrid y Londres. Todo ello ahí, mezclado en un cóctel de acontecimientos e ideas, analizado en el Foro por unos foristas deseosos, sin embargo, de entenderse. También este cóctel es objeto de estudio de numerosos pensadores y aireado por voces que se escuchan desde los cuatro puntos cardinales, y cuyos ecos han llegado hasta el Foro para constatar, una vez más, que, realmente, lo que imposibilita un encuentro profundo, libre, fluido, que haga seguir avanzando en el entendimiento, no es la falta de voluntad, sino esa incapacidad para hallar un lenguaje común, nuevo, que nazca libre de ataduras a partir de la razón; de la Razón, sí, con mayúsculas. “Porque la razón” recalca Mustafa Akalay, como antes lo hicieron otros ponentes que han pasado por el FOTT, “no es criatura de nadie; ni cristiana ni musulmana, ni de derechas ni de izquierdas. Es la razón, a secas”.
Mustafa Akalay tuvo la suerte de vivir una infancia “particular y fecunda” en aquellos últimos coletazos del Tánger internacional de los años cincuenta que reunió a gente de todo el mundo, en especial a una variopinta y original tribu europea. Aprendió las primeras palabras en español con los empleados de la empresa de carpintería de su padre; un idioma que luego perfeccionó en el instituto. Tras el bachillerato comenzó a estudiar Ciencias Políticas en Rabat, pero tuvo que marcharse a Francia muy pronto ya que “la escasa apertura que vislumbrábamos en aquellos primeros años setenta quienes nos creíamos de izquierdas, quedó pronto cercenada”, explica cuando cuenta cómo acabó en la Universidad de París estudiando Urbanismo, Sociología, Filosofía... “De todo un poco, pues me considero un hombre curioso y ecléctico... Un heterodoxo también, en lo que a formación se refiere”.



Hace 14 años, Akalay recaló en Granada, donde trabajó en el centro de estudios antropológicos Ángel Ganivet, durante cinco años. Luego abrió un restaurante, El Tragaluz, que pretende ser, según él, “un espacio de encuentro y referencia intercultural”. Ahora, desde la ciudad de la Alambra ejerce de promotor cultural o de agente de cooperación, según los casos, entre las dos orillas. Está casado con una española que conoció en París. “Con una cántabra” precisa él, con la que tiene un hijo adolescente que “no es marroquí ni español solamente; ni cántabro, ni cristiano, ni musulmán... De ninguna religión en exclusiva. Mi hijo, más bien, es hijo del hip-hop, de la play station, del móvil y de las zapatillas de marca; de las cosas propias de su edad y de su tiempo, en definitiva”, comenta mientras sonríe. España, Marruecos y Francia son los tres espacios geográficos que Mustafa frecuenta y recorre cíclicamente y, “en los tres”, insiste, “me muevo cómodamente porque hace ya tiempo que llegué a la conclusión de que para entenderse con cualquier persona, sea de la raza que sea, tenga la religión que tenga, es necesario emplear la razón y practicar la laicidad; laicidad y razón, los dos argumentos que, entiendo, son los pilares que van a permitirnos construir el edificio de nuestra futura convivencia en el espacio público europeo”.
Mustafa Akalay es un referente también para el FOTT. Con él intentamos penetrar en esta tela de araña que cada día, un poco más, enreda a Europa. Una Europa que parece que empieza a vislumbrar ya cuales son dos de sus problemas más acuciantes: la inmigración no asimilada a una sociedad occidental complaciente y bienintencionada que por momentos se resquebraja, y un integrismo islámico in crescendo al que los poderes públicos no saben como atajar.
Akalay, sin embargo, tiene ocasión a diario de discutir sobre estas cuestiones con españoles, franceses y marroquíes; cristianos y musulmanes de distinta condición; creyentes o no... Todos enmadejados entre ideologías y creencias. La mayoría atrapados en lo que es una de las inclinaciones humanas más pertinaces y contagiosa a la hora de manifestarse: el deseo de atribuirle a la fe funciones sociales y de mezclarlo todo, donde la fantasía y la razón se confunden. “Por eso se desconfía de nosotros, de los que hemos nacido bajo la fe del islam, y se nos cataloga como musulmanes fanáticos sin más. No se nos da opción ni se acepta sobre nosotros la duda; no creen los occidentales que podamos ser ciudadanos a secas. A quienes profesan la fe musulmana se les niega la posibilidad de participar en la vida política porque se les juzga de antemano...”, recalca, dolido, Akalay.


—Pero ¿no es cierto que la mayoría de los musulmanes utilizan la religión como instrumento político, dejando a un lado cualquier otro valor?Sí, puede que sea así; que, en cierto modo, sea esto verdad... Pero los que no somos así, los que hemos optado por el laicismo y entendemos que la razón, como ya he dicho antes, es el único campo neutral en el que podremos entendernos, tampoco tenemos demasiadas oportunidades para trabajar en el espacio público y, en última instancia, para incorporarnos en igualdad de condiciones a la sociedad occidental. Por eso habría que preguntarse por qué está en boga el integrismo.



—¿Por qué?


Por la exclusión social, sobre todo. Europa no se ha enterado, o no ha querido enterarse todavía, que, cuando después de tres generaciones, miles de personas en Francia, Holanda, Alemania, Inglaterra, y ahora en España, sienten que son marginadas, que son consideradas ciudadanos de segunda categoría, que tienen dificultades para acceder al empleo y a la actividad pública, lo normal es que busquen opciones que les ayuden a reivindicar su identidad y a reforzar su autoestima. Eso, lo primero. Y entonces apelan a aquellos valores que les son conocidos, lógicamente. Y si descubren que viviendo de acuerdo con éstos se hacen más fuertes, o por lo menos le encuentran sentido a sus vidas, mejor. ¡Ya está el caldo de cultivo! ¡No hay más que hablar!
—O sea, que el islamismo, a la postre, es una forma de respuesta ideológica para combatir la desigualdad y la injusticia.


Algo así. Recuérdese, por ejemplo, como las primeras generaciones de inmigrantes en Francia llegaban dispuestas a asumir los valores de la República y a integrarse. De hecho, aquellos padres de familia marroquíes y argelinos les decían a sus hijos —lo cuenta muy bien Fadela Amara en su libro Ni putas ni sumisas—, que debían respetar al país de acogida; les inculcaban los valores occidentales. Y, aunque eran musulmanes, las relaciones sociales con los otros, con los europeos, eran más permeables que ahora; las chicas no llevaban velo, se relacionaban con cierta tolerancia con los chicos, podían salir, e, incluso, participar en la vida comunitaria y en las organizaciones que representaban entonces a los movimientos más progresistas. Pero a medida que estos barrios fueron convirtiéndose en guetos, cuando llegó el desempleo y se acentuó la exclusión, emergieron las señas de identidad del Islam, promovidas, eso sí, por grupos interesados y a la vez consentidos y apoyados –esto es lo que casi nunca se cuenta— por las propias instituciones en muchos casos, que veían en aquel movimiento religioso-integrista una forma de control eficaz sobre aquellos grupos de población que empezaban a incomodar al poder con sus reivindicaciones. De hecho, lo cuenta también Fadela Amara, muchas de las subvenciones institucionales que hasta entonces iban a parar a las organizaciones sociales de los barrios, pasaron, de la noche a la mañana, a manos de estas organizaciones islámicas bajo el control de los imanes.
—Y en este contexto, ¿cuál es su opinión sobre el velo?Para mi el velo es un signo de opresión a la mujer, en general. Pero no de ahora, ¡ojo!; de siempre. También las mujeres cristianas lo llevaron o se cubrieron con algo similar la cabeza... El problema es que hoy se ha convertido en emblema religioso de opresión y militancia, que choca de frente con la idea de igualdad y de libertad que debe regir, no sólo para el hombre, también para la mujer. De todos modos, creo que la llamada guerra del velo se ha exagerado, como demuestra Pierre Tevanian en su libro El velo mediático. En este libro, el filósofo explica el falso debate en el que ha caído Francia a partir de unas digresiones mediáticas de enormes proporciones, que han conducido a una Ley del velo represiva y a la no escolarización de adolescentes.



—¿No cree usted, sin embargo, que, en lo que al islam se refiere, parece claro que en estos momentos al menos, el velo es un instrumento político/religioso que, además, trata de ocultar a las mujeres?


Recuérdese si no, cómo una de las primeras medidas que tomaron aquellos imanes que llegaron a las barriadas europeas fue la de imponerle el velo a las mujeres. ¡Y sus seguidores masculinos apoyaron enseguida esta decisión porque era una forma de ejercer su poder sobre ellas y de realizarse! La realidad, hoy, es que, veinte años después, la presión es tal que muchas mujeres, por ejemplo aquí, en Tánger, ya no se atreven a salir a la calle si no lo hacen con la cabeza cubierta; no pueden soportar las miradas insidiosas e insultos que reciben. Y no estoy hablándole sólo de aquéllas que por convicción religiosa han decidido velarse, no; le hablo, sobre todo, de la presión integrista. ¿Qué opina usted al respecto?


La comisión que presidió Bernard Stasi, en Francia, ya puso la primera piedra en diciembre de 2003 para corregir este hecho en el ámbito de Europa. Al emitir su informe intentaba sentar unas bases que sirvieran de cauce para atajar este problema que tanto molesta a muchos europeos; sobre todo a las mujeres europeas, creo yo. Pero no sé si de momento pueden extraerse ya conclusiones; habrá que esperar algún tiempo más para ver qué resultados se obtienen de esa ley promulgada en marzo de 2004. Francia ha tomando como base el “Informe Stasi” para reflexionar sobre el velo, cierto. Aunque me temo, insisto, que se está exagerando un poco con todo esto...


¿A qué nos referimos cuando hablamos de “símbolo ostentoso”?


El velo también puede ser un asunto trivial y de moda... Hay modistos europeos que lo están utilizando en sus colecciones. No, en serio, lo que quiero decir es que el velo, sin duda, representa también una forma de protesta, una reacción contra la exclusión; una protesta visible contra los conflictos armados que mantiene Occidente en países musulmanes... Hay que tener cuidado, repito, en cómo se aborda este tema, no vaya a ser que caigamos en lo que algunos autores, como el analista político del islam Gilles Kepel han empezado a llamar ya “la revancha de Dios”, y al final más que un fenómeno de reislamización creciente, lo que se esté produciendo y promoviendo también sea un nuevo movimiento de recristianización. Si nos atenemos a lo que está pasando en Estados Unidos, esto que digo no es tan descabellado.



—Usted se mueve en un espacio que, entiendo, intentará que sea neutro para no tener que estar todo el tiempo dando explicaciones, ¿no? ¿Desde esa situación, cómo ve la relación Oriente / Occidente de la que tanto se habla? ¿Cómo podrá desmontarse ese imaginario que unos y otros manipulan tratando de que el viento sople siempre a favor?


En mi opinión, creo que corresponde a los intelectuales, a los de verdad, aportar las ideas necesarias para encontrar soluciones. Pero los políticos no parecen dispuestos a escucharles; no tienen mucho interés en ahondar en esas propuestas que a veces se les hacen; quizá porque no les convienen; porque van en contra de sus intereses, no sé. Por otra parte, hoy prima la política espectáculo y lo que interesa es el corto plazo, las elecciones próximas, cómo mantenerte el mayor tiempo posible en el poder; la agenda diaria, la foto inmediata... Y a casi nadie le preocupa ni ocupa el diseñar un proyecto de cara al futuro que nos ayude a encontrar soluciones; y no hablemos ya de un proyecto que permita abordar a fondo los problemas que existen entre las regiones.
—O sea, lo que decíamos antes, ¿no? Europa ha estado medio siglo anegada de éxito... Y ahora parece que despierta de un sueño: todo el mundo habla de inmigración como si fuera algo nuevo, cuando hace cuarenta años al menos que empezaron a llegar inmigrantes.Efectivamente, este es el problema. Europa ha creído que iba a tener mano de obra barata de por vida; emigrantes de ida y vuelta; emigrantes que un día volverían a sus países de origen sin más. Seguramente pensó que con sólo ofrecerles trabajo, vivienda, asistencia sanitaria, cierto apoyo social... iba a ser suficiente para que, los que se quedasen, se convirtieran en europeos. ¡Pero mira qué error! Ahora descubre que no, que la tercera generación de inmigrantes está más alejada de la cultura europea que nunca. Más, incluso, que sus abuelos.
—En cambio, usted sí parece que haya encontrado el camino para esa integración... No se le ve mal; parece usted cómodo, ¿no?


Yo he optado por la laicidad y así me va bien. En mi caso no vivo ningún trauma religioso, ni angustia por esto. Mi mujer es cristiana; mi hijo, de “las dos” [sonríe]. Yo respeto a mi mujer y ella a mí. Respetamos también nuestro entorno y a nosotros nos respetan. En el espacio público soy como cualquier otra persona. La religión, en mi vida diaria, se circunscribe al ámbito privado.



—Que sería lo ideal que así fuese para todos ¿no?


Creo que es la única solución. Que todos: musulmanes, cristianos, judíos... dejemos a un lado parte de nuestra idiosincrasia, nuestro pasado, para crear un lenguaje común a partir de la razón, como he dicho. No sólo los musulmanes; también los cristianos deben hacer este esfuerzo. Porque, no crea, también los cristianos se aferran a una fe poco útil para gestionar el espacio social; mire si no cuantos de sus signos religiosos aparecen todavía por doquier, en edificios y espacios públicos. Y ahí está la polémica suscitada a raíz de si se incorporaba o no el matiz religioso cristiano a la Constitución europea. ¡Y no hablemos de los partidos políticos que se llaman cristianos! Como ve, en Europa se utilizan diversos raseros para medir... Y a continuación los europeos gritan y se preguntan qué hay que hacer para entendernos. Pero si Occidente quiere de verdad tener en Europa a otros pueblos —pueblos que profesan otras religiones—, “deberá empezar por decidir si acepta a los musulmanes o no”, como dice el marroquí / holandés Ahmed Aboutaleb, secretario de Estado de Asuntos Sociales en el gobierno de coalición de centro izquierda que se constituyó en Holanda en marzo de 2007. Porque se trata de eso, de saber si realmente Europa quiere que nos quedemos o no aquí, o que nos vayamos.



—¿Y qué hay de ese multiculturalismo del que tanto se abusa en innumerables discursos?


Podría ser una vía de solución.Podría... Podría... De hecho todos debemos aportar nuestro grano de arena, ideas y alternativas, en este sentido. Pero hasta ahora sólo ha habido opiniones. En el caso de Francia... Aquello de libertad, igualdad y fraternidad para todos, no ha sido cierto; como no lo ha sido en otros países europeos, supongo. Y ahora se rasgan las vestiduras cuando descubren que el 65% de jóvenes de origen magrebí, según las encuestas, viajan a la tierra de sus antepasados en busca de esposa. ¿Por qué? Yo se lo diré: Porque no sienten que esta consigna —libertad, igualdad, fraternidad para todos— les concierna a ellos; a ellos no le dice nada eso de la igualdad, por ejemplo. Así que, ¿de qué multiculturalismo estamos hablando?



—O quizá vuelven, más bien, por lo que decíamos antes: como un acto de rebeldía y afirmación personal frente a un mundo que les ha dejado de lado. Tal vez esta forma de viajar al pasado es la forma más fácil de protestar, de reivindicarse. Al fin y al cabo el pasado siempre lo tenemos ahí; para todos es una tentación refugiarse en él, ¿no? Y, para muchos musulmanes... con los beneficios que les ofrece el integrismo religioso..., quizá más.


¿Qué opina usted?


Supongo que algo de esto hay. Cuando aflora ese sentimiento, que llamamos de identidad, lo que se percibe enseguida es la exclusión; también la llamada de una fe que hoy les apoya, desde luego, tiene mucho que ver en el comportamiento de todas estas personas. No sé... Yo vivo en Andalucía. Y en Andalucía, por ejemplo, hay un desconocimiento bastante grande del mundo musulmán, a pesar de que vivamos tan cerca. ¡Todo lo que se refiere a nosotros se expresa con tópicos! Lo de la interculturalidad es pura entelequia todavía. Muchos tenemos pasaporte español, creemos estar integrados, y, sin embargo, se nos excluye por la simple razón de ser magrebíes de origen. Y lo cierto es, pienso, que muchas de estas personas podrían hacer una labor sindical, política o docente importante, pero se encuentran con la consabida discriminación a priori. Esto sólo lleva a un camino: al del resentimiento. Y con los resentidos ya se sabe qué ocurre; lo primero que hacen es refugiarse en lo que conocen y sienten más fuerte: el pasado, la religión.
—Es cierto que Occidente discrimina y excluye; es verdad. Pero, si esta integración plena que usted reclama, en todos los órdenes, llegase, ¿podría mantenerse en Europa, con una sociedad mayoritariamente laica, una relación fluida y profunda con personas que anteponen su fe religiosa a la laicidad a la hora de entablar un diálogo? Bueno, el fenómeno de la enfermedad de religiosidad del islam, por llamarlo de algún modo, es algo de ahora. En muchos países musulmanes: Marruecos, Túnez..., entre otros, hace 20, 30 años, las mujeres se quitaron el pañuelo con el claro deseo de emanciparse. Esto tiene que ayudarnos a tener esperanza y a pensar que lo que ocurre puede ser reversible.
—No le negaré, Mustafa Akalay, que Occidente refuerza también, con todas las armas que tiene a su alcance, incluso metiendo no pocas veces la religión por medio, su discurso dominante —como la inmigración musulmana refuerza el suyo, claro, apelando a la fe y al velo, por ejemplo—, pero, como usted muy bien sabe, Occidente ha librado innumerables batallas hasta llegar a poder manejar este discurso laico que permite que hoy los ciudadanos europeos gocen de amplios derechos civiles y libertades individuales. Y, claro, esto choca frontalmente con el fundamentalismo religioso musulmán. Le insisto otra vez en esto porque creo que este es un tema clave para la convivencia amistosa.


¿Puede haber puentes cuando se parte de planteamientos y argumentos diferentes?


Tánger podría ser ese ejemplo que buscamos... Aquí convivieron gentes de muy distintas culturas y condición; varias religiones. Para que esa convivencia fuera efectiva, se fortaleció un espacio público y político común e inviolable; regido por unas reglas que igualaban a todos. Si esas reglas son claras y justas, yo creo que no tiene por qué haber problemas de convivencia. Creo que todos tenemos que aceptar la razón como principal instrumento para gestionar ese espacio político. Y hay que separar, con absoluta claridad, el espacio social del religioso. Y tendría que haber además una predisposición al consenso; consenso que sólo se logra educando a la gente.
—Pero la realidad es la que es, ¿qué puede hacerse mientras llega esa educación de la gente?


Pues seguir trabajando; hay que combatir esas posturas dogmáticas y esas palabras grandilocuentes y huecas que lo único que hacen es entorpecer el diálogo y no nos conducen a nada. Como ha dicho el escritor marroquí Tahar Ben Jelloun, “no hay choque de civilizaciones sino de ignorancias”. Porque todas las culturas están interrelacionadas; las culturas viajan. Así que establecer exclusiones o querer primar o promover privilegios de unos sobre otros es de ignorantes. Todos tenemos, de algún modo, alguna parte que nos une a los otros. Lo que el mundo árabe quiere, creo yo, es que Occidente le mire de igual a igual; no desde arriba. Yo pienso que así se acabarían los malentendidos y podríamos empezar a entendernos de verdad.



—¿No se simplifica mucho hablando sólo de ignorancia?


No parecen ignorantes, precisamente, quienes dirigen los movimientos más radicales del integrismo; o los que abogan por la confrontación sistemática desde una y otra parte; más podríamos pensar que se trata de intereses concretos: del control de las fuentes de energía, del petróleo, por ejemplo.Claro, claro. La radicalización es por ambas partes, sin duda. Y esto tampoco debe olvidarse.


¿Qué puede decirse de George Bush, de Osama Bin Laden?


Si no fuera porque es algo terrible lo que está ocurriendo, con miles de víctimas en todo el mundo por medio, podríamos pensar que están compinchados... Cuando uno ataca, el otro responde... Lo que los occidentales han de entender, y aceptar convencidos, es que la mayoría de los musulmanes estamos en medio y nada tenemos que ver con Bin Laden.



—Ahora parece que Europa se está planteando un nuevo rumbo respecto a la inmigración; por ejemplo, empiezan a promoverse cambios legales. Aunque para los musulmanes las medidas que se anuncian son medidas polémicas, incluso injustas. Algunos las creen racistas. Pero como dice la responsable de políticas sociales y de integración en el Ayuntamiento de Amberes, Mónica De Coninck, “hemos luchado mucho por los derechos de las mujeres, de los homosexuales... Y no vamos a permitir que nadie destruya lo conseguido”. Pero aún son muchos los que creen que cada cultura debe funcionar a su aire en ese espacio común que es Europa. Y a esto De Coninck, responde: “Quien quiera vivir aquí tiene que adaptarse a las reglas. La comunidad musulmana tiene que adaptarse a nuestro modo de vida, y no al revés”.


¿Qué opina usted?


Bueno, a ver qué resulta de esta propuesta y otras como ésta. Porque durante medio siglo se ha estado en Europa utilizando un doble lenguaje. ‘Sí, os queremos; pero os queremos sumisos, marginados, que no deis guerra, que os quedéis en vuestros barrios’. En Francia... En Alemania, en Holanda... En Bélgica, por supuesto. En todas partes ha sido así. Nicolás Sarkozy, candidato de la derecha francesa a la presidencia de la República y actual ministro del Interior, ha utilizado, sin ir más lejos, a los imanes franceses pidiéndoles que hicieran “algo” para tranquilizar a la población musulmana. Supongo que a cambio de otros favores, claro. Es decir, me parece bien que las reglas occidentales, o las que sean, sirvan para todos, pero promoviendo trato de iguales y en las mismas condiciones. En igualdad de derechos y en igualdad de deberes, también; con el firme objetivo de conseguir el mismo nivel de desarrollo y de integración para la población inmigrante que para la autóctona. Ya lo he repetido varias veces aquí: sencillamente, este es sólo un problema de exclusión social. Exclusión, es la palabra. Ya en la época de François Mitterrand se percataron en Francia que miles de personas inmigrantes vivían marginadas... Y un marginado ya se sabe en dónde o en qué puede acabar. Así que... Que nadie ahora se rasgue las vestiduras. Eso sí, luego hacemos discursos bonitos, con bellas palabras, o recurrimos al fantasma del miedo, y surge el deseo de protegerse, la extrema derecha, etcétera. El problema a mi modo de ver es bien sencillo: como somos árabes, magrebíes, musulmanes... se nos margina.



—De todos modos, intentemos mirar al futuro sin miedo... Proponga usted algo para romper esta especie de atrincheramiento de una y otra parte.Creo que antes he propuesto algunas ideas...


La integración debe ser económica; eso está claro; es lo primero. También todo el mundo debe tener las mismas posibilidades de participar en la vida social. Ya he hablado de lo que ocurre en España; en Andalucía en concreto, que es la autonomía que mejor conozco. En Europa... En Europa, en general, sólo en casos muy concretos se aceptan musulmanes en la política y / o en otras responsabilidades de la vida social; y eso después de mucho batallar. Lo que hay que hacer, si se es progresista de verdad, si de verdad quiere abrirse Occidente a estos nuevos ciudadanos, se llamen como se llamen y recen como recen, es impulsar esas normas que hagan efectivos estos nuevos pensamientos de integración.—Sí, parece que ahora Occidente quiere de veras incorporar a los musulmanes a al espacio social europeo. Aunque a cambio pida, como explica Mónica De Coninck, el reconocimiento de “nuestro modo de vida y no al revés”. Y es que a Occidente, a un occidental en general, le chocan no pocas cosas de las que están ocurriendo: que una funcionaria que atiende una ventanilla se cubra la cabeza, que la hija o el hijo mayor de edad tenga que pedir permiso paterno para casarse, que el hermano mande sobre la hermana, que miles de europeos (así reza en sus pasaportes) viajen a miles de kilómetros para buscar entre las mujeres de allá una esposa... que se nieguen a aprender la lengua... Sí, ya sabemos que no se hicieron bien las cosas entonces, que nunca hubo un intento de integración real y de todos los inmigrantes... Pero...Creo, que, si se le reconoce de verdad, ¡pero de verdad!, a cualquier persona el derecho al trabajo, el acceso a la cultura, y en general a la vida social, esa persona se integra.
—También le digo que Occidente reconoce hoy ¡y lo acepta! que no ha explicado bien su sistema social, sus valores; que no se le ha entendido bien cuando dejaba que cada cultura se desarrollase a su manera. Quizá porque le convenía que fuese así; esto ya lo hemos dicho. Pero ahora, ante la que se viene encima, ¿no tiene usted la impresión de que ha llegado ya el momento de poner orden en todo esto de una vez?


Se ha perdido medio siglo, de acuerdo, pero, si aún hay remedio...


¿Qué puede hacerse para parar el integrismo?


Crear desarrollo; empleo; facilitar el consumo a los que todavía no tienen acceso a él... Y luego impulsar lo que he dicho: una igualdad real y el acceso a la ciudadanía; en pocas palabras: ¡que haya una justicia real! España puede servirnos de ejemplo, en este sentido. Para los españoles no hace tanto que la religión era el motor de su vida social; y ahora casi nadie va a misa, aunque siguen celebrándose las fiestas religiosas con pompa y participación del poder. Pero, en general, el desarrollo económico, y el consiguiente progreso social que ha experimentado el país ha liberado a los españoles de estas ataduras y creencias atávicas que tanto interferían en sus vidas, en la política, y en la gestión del espacio público. En definitiva, el consumo, la simple posibilidad de poder consumir, parece que es un arma eficaz, una buena medicina, contra el fanatismo religioso y el integrismo radical. Porque si uno disfruta de las cosas, si tiene libertad, puede que se olvide más fácilmente de martirizarse en su vida diaria, social, con la religión.
—Pero, permítame que le insista, los occidentales perciben que, en concreto los musulmanes, no tienen demasiado interés en incorporarse a un espacio común europeo.Claro, han pasado tanto tiempo excluidos...


Pero yo creo firmemente que todas las partes han de hacer un esfuerzo para corregir esto y entrar en la senda de la razón. Porque, queremos o no, este es el hábitat que tenemos. Europa. Porque no creo yo tampoco, que ahora, a la gente inmigrante les vaya a ser fácil retornar a sus países de origen, no. No hay vuelta a atrás; así que hay que evitar por todos los medios que por llamarse Mohamed, por ejemplo, se te niegue el trabajo. Además, paralelas a estas acciones hay que empujar las religiones, ¡cualquier religión!, al ámbito de lo privado. ¡Que la religión sea sólo una cuestión privada! Finalmente, hay que fomentar la participación política de los inmigrantes, aceptando, incluso, que hay inmigrantes derechas. ¿Por qué no? Como en cualquier sociedad que se considere plural, esto debe entenderse como algo normal.



—¿No cree usted que en el fondo del fondo, si se puede decirse así, lo que falla, en última instancia, es la asimilación, en general, de ese concepto que representa ser ciudadano?


Un concepto que por unas u otras razones no parece haber calado en la mayoría de los inmigrantes.A lo mejor no se le ha explicado bien. Probablemente en Europa nadie quería que fueran ciudadanos de verdad... ¡Ciudadanos, ciudadanos! Los mismos europeos tienen, eso se ve, múltiples dificultades para serlo a veces! ¡Así que, qué le vamos a pedir a los inmigrantes...! Insisto en lo mismo: En Europa hay ciudadanos de primera y luego están los demás...


¿Puede aspirarse a ser ciudadano de primera cuando constantemente te topas con inconvenientes que te hacen ver que es casi imposible lograrlo?


Supongo que muchos de los que lo intentan se desaniman.



—Usted, que es musulmán... ¿qué tal lidia con el concepto de laicidad?


Aunque soy musulmán por religión y cultura, me considero un agnóstico. Mi evolución viene de lejos, de la primera juventud; de cuando empecé a militar en política: el marxismo, el leninismo, la Ilustración y filósofos como Max Weber y Pierre Bourdieu o el psicoanalista Sigmund Freud, me influyeron notablemente y de tal forma que me llevaron a una profunda reflexión... Y de aquella experiencia... hasta ahora. Pero no quisiera dejar pasar la ocasión de decir —y esto es muy importante— que también nosotros, los musulmanes, tenemos en nuestra cultura el concepto de laicidad arraigado de alguna manera. Pensadores como el jurista tunecino Yadh Ben Achour decía, en 1992, que ‘la laicidad se encuentra en el mismo corazón de la historia política y cultural del islam’; y el escritor Tariq Ramadan afirmaba recientemente que “la laicidad no es incompatible con el islam”. Son muchos los intelectuales del mundo musulmán los que han analizado y desarrollado este concepto. Por lo tanto no estoy diciendo nada nuevo si afirmo que la razón y la religión musulmana podrían algún día convivir sin que entre ellas hubiese interferencias.



—En cualquier caso, usted no deja de ser una persona singular; de frontera.


Así es. Aunque me considero un tangerino apegado a mi ciudad; un espacio de confluencia de culturas... Un intelectual fronterizo, sin duda. Y gracias a lo que soy puedo decir que me va bien con mi mujer y mi hijo, con la gente que frecuento en España, Francia y Marruecos; con mi familia, de la que he de decir que me acepta sin ningún problema... A este respecto soy como todo el mundo: respeto las creencias de cada cual, y si mi madre me pide que la lleve a la Meca, la llevo; o si tengo que asistir a un entierro cristiano, asisto. Lo que tengo claro, repito, es que hay que sacar la religión de la esfera social; esa es la laicidad.



—Finalmente, ¿cree usted que puede haber democracia, cuando la religión es la que manda?


Yo no soy partidario de ninguna teocracia... ¡Pero de ninguna! Y en Europa, le recuerdo, aún hay partidos que se denominan “cristianos”; partidos que gobiernan y han gobernado, aunque aceptan, es cierto, las reglas del juego de la democracia.La clave, sin duda, es el respeto a la Carta Magna, a la Constitución. A mi todo lo que huela a simbología religiosa en el espacio público no me gusta... Sí entiendo que pueda enseñarse en la escuela la historia de las religiones por la trascendencia que estas han tenido y tienen en la evolución y comportamiento de la humanidad.

sábado, 12 de abril de 2008

“PODRIAMOS RECREAR AL-ANDALUS EN LA PALESTINA ISRAELÍ”


12 Abril, 2008
PODRIAMOS RECREAR AL-ANDALUS EN LA PALESTINA ISRAELÍ”
Tariq Alí: “Irak ha sido un total y absoluto desastre para Occidente”
“En toda la Europa Occidental, donde se registra parte de esa islamofobia, se piensa que los musulmanes no son buenas personas”


“La única solución para Palestina pasa por un único estado”

InformativosTelecinco.com
Tariq Alí transmite una gran energía y fuertes convicciones. Este escritor y periodista paquistaní es uno de los intelectuales de izquierdas más combativos intelectualmente. Es colaborador habitual de The Guardian y editor de la revista New Left Review. Autor de más de una docena de libros, acaba de presentar su última obra, Piratas del Caribe, su visión sobre la situación política en América Latina. Informativos Telecinco.com habló con él de la actualidad internacional.

Tras la reciente elección del nuevo primer ministro pakistaní, ¿qué cambios requiere el país de inmediato? ¿Podrán realizarse en los próximos meses?


Hay muchos cambios por hacer en Pakistán. Hay un 70 por ciento de analfabetismo, no hay seguridad social para los pobres, hay desnutrición… Las últimas cifras emitidas por Naciones Unidas dicen que, a consecuencia de la desnutrición, la altura del ciudadano medio está descendiendo progresivamente. Y eso no había pasado desde hacía muchísimo tiempo. Por otro lado la élite de Pakistán está orgullosísima porque se ha abierto el primer concesionario de Porsche en Islamabad. Así que sí, hay muchos problemas, pero las personas electas no son capaces de solucionarlos. Son políticos corruptos, han sido corruptos antes de serlo y volverán a ser corruptos de nuevo. Así que no soy optimista. Pero la gran batalla que se ha librado en Pakistán durante los últimos años ha sido la lucha por una judicatura libre e independiente. Una lucha que no apoyaron ni Estados Unidos ni la Unión Europea. Puestos a discutir la situación del mundo, imaginemos: si Chávez hubiera declarado el estado de emergencia y despedido a tres cuartas partes de los jueces del Tribunal Supremo, y mandado a la mayoría de los jueces a la cárcel, ¿se imagina la repercusión mediática que algo así habría tenido? Si sucede en Pakistán, donde no hay un gobierno electo, sino una dictadura militar, como es un aliado de Estados Unidos, un juez puede decretar la privatización de la industria del acero ilegal, el arresto de la gente bajo cargos de terrorismo sin pruebas ilegal,…. hasta la posición del propio Musharraf, tanto como presidente como comandante en jefe del ejército. Ilegal, fuera. Y la embajada de Estados Unidos dijo que lo entendiéramos. Este es el mundo de doble rasero en el que vivimos. Así que esos partidos de la oposición que ganaron las elecciones prometieron que una vez que las ganaran lo primero que harían sería restaurar la judicatura. Ya veremos. Han sacado a los jueces de las cárceles, han realizado arrestos domiciliarios, pero hasta ahora no han sido restituidos. Y la embajada americana está presionando mucho a esta gente para que no restituyan al Presidente del Tribunal Supremo.

¿Qué supuso la muerte de Benazir Bhutto?


Ella fue primera ministra de Pakistán en dos ocasiones, y era totalmente corrupta. Un cero a la izquierda. Se la acusó de corrupción y, en lugar de quedarse en Pakistán y hacer frente a los cargos, volvió al exilio. Hubo tres cargos más contra ella: en el Tribunal Suizo, en un Tribunal de Barcelona y en un Tribunal de Londres. Total y absolutamente corrupta. Los americanos querían a un político de confianza para trabajar con el General, así que la llevaron a Washington, la blanquearon y los medios de todo el mundo la convirtieron en una princesa, en una nueva Madre Teresa y en una luchadora de la democracia. Yo la conocía desde que tenía doce años, la conocía bien. Y después la mataron. Y yo culpo a los americanos por enviarla de vuelta,¿por qué enviarla de vuelta a sabiendas de la situación en Pakistán?Y ahora se la ha convertido en un mito…
Pero no por mucho tiempo.Se han cumplido cinco años de la ocupación de Irak, a la que no se ve fin, y el país y la vida de sus habitantes va cada día a peor.


¿Cuál es el futuro de Irak?


Irak ha sido un total y absoluto desastre para Occidente. Pero hay un problema adicional: todos conocemos las cifras. Más de un millón de civiles iraquíes muertos. Dos millones de heridos. Dos millones y medio de refugiados en países vecinos. ¿Y qué hace Occidente al respecto? ¿Qué hace la opinión del público occidental al respecto? ¿Qué hacen los ciudadanos de los países occidentales? Nada. Absolutamente nada, al margen de una pequeña minoría. Y eso es muy revelador acerca de la psicología política occidental. ¿Por qué no hacen nada? Porque todas esas personas son musulmanas. Y esa es una forma de islamofobia. En toda la Europa Occidental, donde se registra parte de esa islamofobia, se piensa que los musulmanes no son buenas personas. Dicen, “sí, un millón han muerto, eso no está bien, pero ¿y qué?” ¿A cuánta gente mató Miloševic o sus tropas? Menos de dos mil. Proceso en La Haya, ¿A cuánta gente mataron Bush, Blair o Aznar? A nadie le importa. Es un mundo de dobles raseros. En relación a la cuestión de Palestina, que no está lejos de allí, Gaza es como un ghetto total: hay tropas que bombardean, masacran y disparan a la gente, matan a niños… y no importa. A Europa no le preocupa porque todos los palestinos son terroristas. Es el mismo fenómeno, y revela que básicamente, la población europea no ha aprendido nada del lado de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. En lugar de entender su lado permiten que este tipo de cosas sigan pasando. Todo ese ¡Oh, el Holocausto, pobres judíos, los matamos, lo sentimos! Sí, deberías sentirlo porque al fin y al cabo los matasteis vosotros, no los árabes. Vosotros los matasteis. Pero, ¿de qué sirve sentir algo que sucedió hace 50 años cuando se siguen tolerando cosas que están pasando hoy en día? Esa es la cuestión. Así que no se trata solo de Estados Unidos, sino de Europa.

Los palestinos se sienten muy abandonados por Europa…


¡Es que están abandonados! A los europeos no les importan en absoluto los palestinos. A la mayoría de los europeos, quiero decir. Cuando digo ‘europeos’ me refiero a la Europa mayoritaria y a los medios establecidos. Claro que hay una minoría. Pero consideremos los países europeos de una forma sistemática: en Francia, por ejemplo, la inteligencia francesa no trata nunca en serio el tema palestino, no es asunto de discusión. Alemania lo mismo, por razones especiales. En Gran bretaña es mejor y en España un poco mejor, pero no tanto. Hace poco estuve en un seminario sobre Palestina e Israel organizado por la Fundación Tres Culturas en Roma, y estaba el antiguo Ministro de Exteriores israelí Shlomo Ben Ami, José María Ridao y yo. Estábamos comiendo en privado después del acto Y aunque yo me había mostrado muy duro, curiosamente y para mi sorpresa estaban de acuerdo con casi todo lo que había dicho, porque saben que es verdad. Conocen la verdad. Ridao decía “Sí, pero cuando Clinton ofreció llegar a un acuerdo en Camp David, aquel fue un buen acuerdo, los palestinos…” y el ministro israelí le cortó: “Se equivoca. No fueron los palestinos, fuimos nosotros. Y los españoles deberían entender lo que está haciendo Israel”. Se estremeció totalmente, de pies a cabeza, ¡porque ésa es la verdad! No importaba cuando yo lo dije, pero sí cuando lo dijo el antiguo primer ministro de Israel. Así está la situación en Palestina. Hay una ceguera generalizada en Europa, a la que no preocupa el sufrimiento palestino.Y se culpa a Hamás


Sí, los europeos culpan a Hamás pero ¿por qué llegó al poder Hamás? Eso no se lo cuestionan. No es que fueran por ahí arengando “Esta es la corona sagrada, venid e inclinaos ante ella”. Esgrimieron el hecho de que la autoridad palestina era corrupta y colaboracionista, que los israelíes estaban legitimando el asesinato y que nadie hacía nada. Y era verdad, y por eso ganaron [las elecciones], todo el mundo lo sabe. Y en el momento en que ganaron la Unión Europea les cortó la financiación, tratándoles como a una ONG: “No nos gustáis así que no os damos dinero”. Así que desde hace algún tiempo soy de la opinión que la única solución para Palestina pasa por un único estado. Porque los palestinos nunca conseguirán un estado igualitario, nunca. Los israelíes se afanan ahora en llegar a acuerdos con el Banco Occidental, de forma que sean intocables. Así se lo reconozco públicamente a Hamás. Algunos de sus miembros me preguntan, ¿qué harías tú en nuestro lugar? Y les contesto: os diré lo que yo haría: dispersaría a la Autoridad Palestina porque no es una Autoridad, no tiene poder. Diría que no tenemos poder, vivimos en estas ciudades y estamos preparados para hablar con cualquier entidad. Y queremos ser ciudadanos. Poned la pelota en el tejado de Israel, a ver qué pasa. No son un estado, eso es cierto. ¿Por qué pretender serlo?
Muchas veces la gente me pregunta, sobre todo en Estados Unidos: usted que ha escrito novelas sobre Al-Andalus, ¿cree que Al-Andalus podría recrearse? Y yo digo, “en España no, eso es ridículo, pero podríamos recrear Al-Andalus en la Palestina israelí siempre que haya voluntad para ello: tienes judíos, musulmanes y cristianos”. Y de momento puede parecer una utopía, pero algún día esperemos que suceda así. En mi opinión no hay otra solución, ninguna otra alternativa es posible.


¿Cree que Irak podría convertirse en un nuevo Vietnam o Somalia para Estados Unidos?


No. Ni en uno ni en otro. En Vietnam había una resistencia unificada liderada por comunistas. Una resistencia formada que podía dirigirse directamente a la población americana. De hecho los líderes vietnamitas así lo hicieron. Cada vez que se pronunciaban decían “apelamos a los ciudadanos americanos”, “mirad lo que está pasando aquí, mirad lo que vuestro país está haciendo”. Cada dos por tres realizaban retransmisiones dirigidas a los soldados americanos en Vietnam diciendo “sois pobres, sois negros, ¿por qué os preocupa tanto lo que vuestros jefes dicen contra nosotros? Nadie en Irak hace ese tipo de propaganda. Así que, siendo totalmente sinceros, tenemos actualmente en Irak el siguiente problema: los partidos políticos representan distintos intereses de clase; los partidos que colaboran con Estados Unidos quieren aprovechar la situación para hacer dinero; y Muqtada Al Sader representa a las facciones más pobres de la sociedad iraquí, que no arriesgan nada ni con el neoliberalismo, ni con la industria: son pobres y quieren fuera a los extranjeros. Pero tampoco tienen una mayor visión social. Una cosa con la que todo Irak –o al menos el 90 por ciento– está de acuerdo es que quieren a los extranjeros fuera de su país, porque su presencia ha supuesto un desastre para ellos. Lo que pondrán en su lugar no lo sé, y cómo se irán los americanos… es una cuestión difícil. Lo que les gustaría hacer es dejar bases en el Norte de Irak y efectiva aun no legalmente, de facto, tener tres partes de Irak. La Irak chií, que es un protectorado iraní, Irak central, que es un protectorado saudí e Irak del Norte, que es un protectorado americano e israelí. Eso es lo que les gustaría. Si lo lograrán o no, no lo sé, pero eso es lo que quieren.


¿Quiénes son los Piratas del Caribe?


Los Piratas del Caribe son Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales… Últimamente también se puede añadir al grupo a Rafael Correa de Ecuador, al obispo rojo de Paraguay y a muchos otros que aún están a la espera. Estos son los más conocidos.


¿Por qué piratas?


Porque desde una perspectiva histórica, los piratas fueron ciudadanos del mundo, hombres libres que libraron una batalla en los océanos contra la Marina británica y española. Se organizaron libremente: había hombres de todos los rincones del mundo a bordo de esos barcos. Los navíos piratas eran lugares libres, y eso era lo que atraía a esas gentes. Hoy en día tenemos a Bolivia, Cuba, Venezuela, Ecuador… Son espacios en los que la misma gente que luchaba contra los piratas en el siglo XVIII luchan ahora contra ellos.Pero los piratas del siglo XVIII no se ayudaban mutuamente…


Sí, es cierto, esa es la gran diferencia. Por ello el título, Piratas del Caribe, es después de todo, simbólico. Pero estos piratas se ayudan los unos a los otros, lo que significa que el mundo ha evolucionado.Afirma que la parte más importante del libro es la llamada “Eje de la esperanza”…


¡Sí, hay esperanza para el mundo! El mundo se ha convertido en un lugar, tras el gran triunfo del capitalismo en 1991, en el que mucha gente dice que si no podemos hacer nada, que si no hay alternativa, que si hemos de limitarnos a luchar nuestras propias pequeñas batallas, que si hagamos solo lo que podamos, que si no hay esperanza global… Y lo que los sudamericanos han hecho es demostrar que es posible tener ideas diferentes y ganar las elecciones apoyándose en ellas, mientras que Europa, a ese nivel, está muerta.Parece que los políticos del resto del mundo están alejados de la gente…


Ellos están muy próximos a la gente. Chávez, Morales, Rafael Correa y Fernando Lugo en Paraguay prometen a la gente que de ser elegidos, cumplirán sus promesas, e intentan hacerlo así. Eso es algo que ya no hacen los políticos de occidente, donde ni siquiera llegan a prometer algo diferente. Todo lo que los políticos se limitan a decir en España, Gran Bretaña, Italia… es “si resultamos elegidos llevaremos el sistema de forma más eficiente”. Y eso es todo. “Seremos menos corruptos”, lo que no es cierto. Pero lo prometen. Lo que no pueden decir es “intentaremos cambiar el sistema, alterar su equilibrio, redistribuir la riqueza”… Eso es inconcebible bajo el Consenso de Washington. Sin embargo en Sudamérica es posible de nuevo, y por eso es por lo que intentan aplastar a Chávez.


¿Cree que es posible que no haya corrupción?

No, hay corrupción, por supuesto que la hay. Pero intentan detenerla. Trabajan contra obstáculos de peso, y hay muchos problemas. Pero lo intentan, y les dicen muy abiertamente a los Estados Unidos “no haremos lo que nos decís”. Cuando Rafael Correa dijo a los americanos “quiero que retiréis vuestras bases militares de Ecuador”, los americanos se enfadaron mucho y dijeron “Esto es un ultraje”. Correa dijo “de acuerdo, seamos iguales. Podéis tener una base en Ecuador siempre que nosotros podamos poner una base militar ecuatoriana en Miami”.


¿Cómo responder a eso?¿Qué le diría a la gente que acusa a Chávez de populista?

Chávez es un político electo que ha hecho promesas e intenta cumplirlas. Él introdujo en Venezuela la Constitución, que probablemente es la más democrática del mundo y según la cual si a un cierto número de ciudadanos no les gusta su presidente pueden destituirlo. Cuando Chávez propuso esta Constitución la oposición venezolana se resistió a ella: “¡No, no queremos esta Constitución!”. Pero la mayoría de la gente votó por ella, así que se aprobó. Entonces la oposición intentó usar esa Constitución para deshacerse de Chávez y fracasó. Así que la situación en Venezuela y lo que allí ha sucedido en los últimos tiempos es bastante increíble. Y la forma en la que los medios occidentales se han referido a todo ello: “dictador”. ¿Quién es un dictador? Ha sido elegido cinco veces de formas distintas. “Populista”, ¿qué significa eso? ¿Qué es carismático? Bueno, no es culpa suya, ser carismático siendo un líder popular. Si Bush fuera más carismático quizá también sería “populista”. El caso es reclamar por cualquier cosa. La mayoría de la gente que utiliza la palabra populista ni siquiera sabe lo que eso significa. Científicamente comprobado.


¿Cuál cree que es la influencia de Fidel Castro en América Latina?

Fidel Castro es un líder revolucionario surgido en la mitad del siglo pasado. Fueron una época y un período distintos que produjeron gente como Castro, Guevara y otros. Gente que derrotó a Estados Unidos. Echaron a los americanos de una isla pequeña, no lejos de Florida, lo que generó una ola de esperanza porque Cuba hasta entonces había sido un burdel para los americanos y las mafias. Así que Castro creció en circunstancias muy diferentes y entonces los americanos intentaron derrocarlo, por lo que cayó en brazos de los rusos, quienes lo apoyaron por las razones equivocadas. Y como resultado sufrió parcialmente. La revolución cubana en sus primeros años, desde 51 hasta 57, fue bastante abierta. Si echas una ojeada a revistas, a películas,… fue bastante emocionante. Pero en términos de la transformación de Cuba, en la salud, la educación, igualdad de oportunidades para los pobres,… es asombroso. Le pondré un ejemplo: cuando hace unos años hubo un terremoto en Pakistán, mi país, murieron miles de personas. Muchos miles vivían en aldeas remotas entre las montañas, sin médicos. Los cubanos enviaron diez mil médicos, más de lo que enviaron todos los países occidentales juntos, la mitad de ellos mujeres. Y cuando llegaron a esas aldeas, la gente no se lo podía creer. Así la relación de estas mujeres médicos con esas gentes llegó a hacerse muy estrecha, y finalmente aquellos pobres campesinos, analfabetos, sin saber leer ni escribir, empezaron a preguntarles a los cubanos: “¿Quiénes sois? ¿De dónde sois? ¿Dónde está Cuba? No sabemos dónde está Cuba”. Y los médicos cubanos se lo explicaron. Hay una anécdota muy divertida: una de las doctoras cubanas les dijo “Tenemos un líder llamado Fidel Castro, ¿queréis ver su fotografía?”. “Sí, sí, enséñanosla”, le respondieron. Y les enseñó una foto de Fidel, y una mujer pakistaní dijo: “Ah, en una aldea a unas 10 millas de aquí tienen barbas como esa”. Ese es el mal que puede hacer un país. Y enviaron veinte mil médicos a Venezuela cuando tuvo lugar la huelga de la clase media contra Chávez. Eso ya es algo en este mundo de hoy en día. No lo es todo, pero es algo, y no deberíamos olvidarlo.