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lunes, 16 de junio de 2008

EL MISTERIO DE TANGER, JUAN GOYTISOLO

El misterio de Tánger


Juan Goytisolo es escritor.


EL PAÍS Opinión - 30-08-2003


Recuerdo que en un manual de conversación castellano-árabe vulgar de Marruecos impreso hace más de un siglo, obra del "joven de lenguas" del consulado español en Tánger Francisco Ruiz Orsatti, tropecé con una frase que retuvo mi atención: "Las casas de los árabes son muy misteriosas". ¿Misteriosas?, dije al punto entre mí, ¿para quién? No, en cualquier caso, para quienes nacen y viven en ellas o conocen su disposición interna. El presunto misterio, proseguí en mis adentros, ¿no sería más bien un fantasma de quienes las contemplan sin cruzar nunca el umbral de sus puertas?


Había olvidado del todo la anécdota cuando, desde el inicio de mi estancia veraniega en la ciudad del Estrecho, vi al azar de los vagabundeos una serie de carteles anunciadores de una exposición titulada Tánger, la mystérieuse, y la pregunta que me hice hace treinta años me la formulé de nuevo. Pero mi respuesta de hoy es menos concluyente y precisa. Los años no corren en vano.


El "misterio" de Tánger ha atraído en los dos últimos siglos la mirada curiosa y ávida de una pléyade de pintores, novelistas, cineastas y poetas venidos de diferentes regiones del planeta, y ha enriquecido su pincel y su pluma, imantando la brújula de su imaginación. La Medina -

con sus recovecos y entresijos-, la Alcazaba, zocos, bazares, fondas y alcaicerías componen, a unos pocos kilómetros de Europa a vista de pájaro, un mundo abigarrado y exótico a cuyo brillo acudieron como encandiladas falenas. Grandes obras de la pintura y las letras nacieron de esa fascinación: la que ejercía España en los viajeros románticos franceses e ingleses, y

Tánger en una amplia gama de forasteros, desde los pintores africanistas hasta los poetas de la generación beat. Condenarles por ello, tras la oportuna desmitificación del orientalismo por Edward Said, sería con todo injusto en la medida en que la visión procurada por lo ajeno es un elemento fundamental en la historia de las culturas.


La iluminación súbita de la visión explica el hecho de que los extranjeros aprehendan y aprecien el valor de lo que los nativos no ven, sino que reconocen en cuanto a decorado o paisaje integrante de sus vidas. La rutina empaña o vela la nitidez de la mirada. No vemos el encuadre natural que nos enmarca: forma parte de nuestra existencia y el extraño lo capta

mejor que nosotros. Pero su falta de conocimiento puede volverse contra él y, en el caso del escritor, inducirle a caer en errores interpretativos a veces hilarantes. Tengo un rico anecdotario al respecto, pero dejo su solaz para mejor ocasión.


Algunos escritores y artistas quedan atrapados para siempre en el exotismo y el cultivo reiterado de sus componentes y rasgos. Otros combinan la novedad aún no marchita de la visión y su creciente familiaridad con el entorno diario. El punto de equilibrio entre la singularidad de aquélla y la precisión del conocimiento es aleatorio y difícil de lograr. Ver la sociedad desde fuera y desde dentro, como un indígena y como un forastero, requiere


sagacidad y cautela. La intersección de ambos factores tiene unos límites fijados por la temporalidad.


¿Cómo y cuándo se diluye y apaga la visión y dejamos de ver, por consabido, cuanto nos rodea? El lapso es mudable y depende de la subjetividad de cada individuo. Muchos escritores y artistas fascinados por Tánger no salieron nunca de su fascinación y la convirtieron en un estereotipo. Otros la desmitificaron y la fuerza de su sugestión decayó para siempre. Los americanos famosos que visitaron Tánger hace medio siglo, con la solitaria excepción de Paul Bowles, se fueron a otros pagos en busca de inspiraciones nuevas: las huellas que dejaron en la ciudad se reducen a un puñado de fotografías.


Los escritores españoles de mi edad, criados en la época del Estatuto Internacional, se enfrentaron a una realidad muy distinta. La ciudad no les resultaba misteriosa ni exótica: vivían en un auténtico crisol de culturas y lenguas cuyas voces trataron de registrar (pienso en la bellísima novela de Ángel Vázquez La vida perra de Juanita Narboni). Algunos, con una astucia en los antípodas del candor de los orientalistas, recrearon, desde el conocimiento, la frescura de la visión: pintaron casas, paisajes, calles, personas, como si los vieran por primera vez. Otros abandonaron un Tánger marroquí que se les deshacía entre las manos y se refugiaron en la nostalgia de forma definitiva. El sueño roto reemplazó al misterio. Su exilio fue -quería ser- un adiós al paraíso inventado y perdido.


Yo no conocí este pasado supuestamente glorioso. A partir de una cita de Genet en Diario del ladrón -mientras el mendigo y chapero avista la ciudad desde la Península-, me situé en la posición inversa y mezclé la visión romántica del forastero con una labor minuciosa, de orden empírico: el aprendizaje del idioma y la domesticación del espacio urbano de Tánger. Guiado por mi instinto de "inveterado rompesuelas", recorrí a diario, como un agrimensor, el dédalo de la Medina; tracé y corregí sus planos; transcribí el rótulo de las callejas y los nombres de las pensiones, comercios y cafetines. Como dice Julián Ríos acerca de la reconstitución de Dublín en las páginas del Ulises de Joyce, me esforcé también, a mi manera, en transformar "la topografía en tipografía".


Cuando años más tarde trabé amistad con Mohamed Chukri, no me sorprendió su crítica radical de los orientalistas de todo tipo seducidos por el exotismo y misterio de Tánger. El abandono familiar, el hambre y el analfabetismo no encierran enigma alguno. El novelista los sufrió, reaccionó frente a ellos y alcanzó a vencerlos en un combate en el que perdió muchas


plumas. Por eso, El pan desnudo o, mejor dicho, a secas, me parece una obra ejemplar. La vida de los protegidos con el caparazón inexpugnable de la riqueza -villas de El Monte, complejos turísticos de la bahía o cabo Espartel- no tiene nada que ver con la orfandad, el paro, la miseria, los mil y un oficios malabaristas de una buena parte de la población. Chukri los retrató sin sentimentalismo ni complacencia. En un trayecto contrario al de los orientalistas, la cotidianidad de los desfavorecidos le sirvió de materia prima para forjar su visión.


El forastero que hoy recorre el centro urbano y callejea por la Medina, inmerso en la marea de tangerinos e inmigrantes venidos de toda Europa, no advierte grandes cambios desde la última visita: los mismos Transbordadores blancos, esbeltos desde la lejanía, que cargan y descargan millares de pasajeros y vehículos en permanente zigzag entre la ciudad y Algeciras; idénticas aceras agujereadas y rotas; el alquitranado de las calles plagado de abolladuras y baches; los contenedores malolientes repletos de desechos en los que hurgan los desamparados venidos del campo o los guetos de la periferia; los solares transformados en vertederos y hasta una vieja pintada en español -"Tú puedes ayudarnos a guardar Tánger limpia"-, junto a la que se amontonan irónicamente toda clase de basuras y detritos. La prodigiosa energía de la ciudad, sus desigualdades brutales, la presencia furtiva de subsaharianos a la espera de dar el salto a veces mortal a la otra orilla, los niños que merodean por los alrededores del puerto con la esperanza de colarse en los camiones, la sonrisa de quienes serían felices con poco y ese poco se les niega, se entreveran con imágenes de incontables terrazas de café ocupadas por hombres ociosos, de un tráfico intenso y ruidoso, de una creciente uniformidad de las prendas de vestir masculinas en las que la moda europea, por no decir norteamericana, barre todo exotismo. Chilabas y feces son casi un recuerdo. Las muchachas vestidas audazmente a la caribeña son una minoría frente a las que llevan blusa y pantalón sastre y se cubren los cabellos con el pañuelo característico de las rigoristas.


Y sin embargo, ¡y ahí está el milagro!, el atractivo y originalidad de Tánger no sucumben ante tanto contraste y desidia. La luminosidad del aire, la superposición de planos blancos de la Medina vista de la playa o abarcada desde la Alcazaba, el panorama grandioso del café de la Jafita, conservan toda su fuerza impregnadora y única. Mientras los detalles y vistas parciales

denuncian suciedad y abandono (basta dar una ojeada al terreno municipal que se extiende al pie del concurrido Mirador de los Perezosos), el conjunto es magnífico: una paradoja que roza el prodigio. Será éste, me digo, el auténtico misterio de Tánger que avala la leyenda de los carteles de la actual exposición orientalista.


© El País S.L. Prisacom S.A.

domingo, 25 de mayo de 2008

EL SOCIALISMO, HOY. Por Héctor Vega*



EL SOCIALISMO, HOY.

Por Héctor Vega*
Hace muy poco, alguien me preguntó qué entendía por socialismo. Mi respuesta fue:El socialismo no se hace con una caja llena de dólares. Creer que se llegará a una sociedad igualitaria repartiendo más y mejor el producto del cobre, es reducir un proyecto libertario a una buena administración de recursos. Hoy compartimos con otros 10 países, el dudoso record de aquellos con peor distribución del ingreso en el mundo. En el período 1990-1997 nuestra economía creció a tasas muy elevadas pero sus frutos beneficiaron casi exclusivamente al 5% más rico de la población. Con esto se demostró que el mero crecimiento no derrota a la pobreza. Pero el socialismo no es sólo la lucha por la socialización de los medios de producción y de cambio. El socialismo es la conciencia crítica sobre la explotación capitalista, ello implica asumir el reto que plantea la solidaridad, un estado de vida donde la capacidad de desprendimiento y entrega, la lealtad, la pasión por el conocimiento y el trabajo, bases de la ética y del discurso libertario del socialismo, lleva a recorrer los caminos de la historia por una humanidad mejor, libre de ataduras y de fetiches – como el neoliberalismo – que hoy conduce a la destrucción de la humanidad.Ha llegado la hora, cuando decenas de millones de hombres, mujeres y niños mueren a causa del hambre, la pobreza, las guerras, y los desastres ecológicos cada año en el Tercer Mundo, de ponerse de pie y decir, ¡basta! ¡Es la hora de la humanidad! Como dijo Geraldo Vandre, un joven brasileño, quien muriera en la tortura “Quem sabe, faz a hora e nao espera acontecer” [Aquel que sabe, determina la hora y no espera el suceder]. Pues bien, decimos, esa hora ha llegado.*

Director Fortin Mapocho.com

martes, 25 de diciembre de 2007

NABLUS, CIUDAD FANTASMA-Documental-



NABLUS, CIUDAD FANTASMA-Documental-
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Nablus es una de las ciudades Palestinas que han sufrido un toque de queda continuado durante meses. El toque de queda es básicamente un arresto domiciliario donde, según la legislación actual en Israel, es legal matar a alguien simplemente por infringirlo. Los toques de queda continuados detienen la actividad de la ciudad, el trabajo, la enseñanza, la distribución de comida y en algunos casos hasta la asistencia médica. No se si sois capaces de imaginaros vuestra ciudad desierta, con vosotros y todos sus habitantes encerrados en casa durante días, semanas o meses.
Para ver video pincha AQUÍ
TODOS SOMOS COMPLICES
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Javier Ortiz/diariopublico.com

Todos somos cómplices. La Convención de Ginebra prohíbe atacar a la población civil de los países con los que se está en guerra. Israel no admite estar en guerra con Palestina –ni siquiera admite la existencia de Palestina como nación–, pero ataca a su población civil por muy diversos métodos, incluyendo los muy crueles del sitio.

En tiempos remotos era cosa corriente: llegaban los ejércitos invasores a las puertas de una ciudad y, si quienes la gobernaban se negaban a rendirla, la sometían a asedio todo el tiempo que hiciera falta, para que la sed y el hambre hicieran el trabajo que sus armas no lograban.

Era una forma primitiva de terrorismo. El terrorismo consiste en eso: en aterrorizar a la población civil para que, desesperada, fuerce a quienes la gobiernan a hacer lo que de entrada no querían.

Los gobernantes israelíes están impidiendo que la población de Gaza reciba incluso las mercancías más elementales: alimentos, medicamentos, combustibles… Ahora dicen que se plantean dejarla sin el poco suministro eléctrico que todavía le toleran, después de haber bombardeado y destruido la única central eléctrica local.

Los lectores del Viejo Testamento sabemos de la crueldad del Dios de Israel, tan tolerante en materia de violaciones y estupros y tan expeditivo en el castigo de los desafectos, a los que, según cuentan sus Sagradas Escrituras, no dudaba en exterminar en masa cuando se enojaba.

Es esa concepción del mundo la que aplican sus hijos bienamados, en los que no sólo Él tiene puestas todas sus complacencias, sino también Bush y buena parte de los que controlan las finanzas y la industria del armamento mundial (lo cual, desde que a Yavhé le da menos por manifestarse, resulta más decisivo).

Todo lo cual me parece muy mal, pero peor todavía que quienes mandan en la Unión Europea hagan como que la cosa no va con nosotros y contemplen esa insoportable barbaridad, ilegal e ilegítima, sin mover un dedo. Me duele doblemente porque sus sueldos (los de los Solana, los Moratinos, los Prodi y demás burócratas de cuerpo y alma) los sufragamos todos nosotros con nuestros impuestos.
Me hacen sentirme cómplice. Y con razón, porque lo soy.

sábado, 22 de diciembre de 2007

"LOS CATALANES Y LOS BEREBERES"



"LOS CATALANES Y LOS BEREBERES"

Reproducimos el siguiente artículo publicado
por Elsemanaldigital.com, por lo interesante de la noticia,
aunque no compartimos el caracter xenófobo del mismo.
Nos parece muy digno de tenerse en cuenta la integración de los inmigrantes haciéndoles sentir parte integrante de la nacion en la que residen y reconociendo sus rasgos culturales como parte de la sociedad de acogida.
ERC da un paso más en la “limpieza lingüística” bajándose al moro.


Elsemanaldigital.com

El partido de Carod sigue sorprendiendo por sus inverosímiles propuestas. Los de ERC persiguen la lengua de Cervantes pero promocionan una procedente del norte de África.

No es ninguna inocentada ni tampoco un error de transcripción. ERC ha adoptado el bereber, también llamado o amazig o tamazig (la lengua autóctona del norte de Africa) como idioma para Cataluña y así lo reflejará en su programa electoral para 2008, según fuentes de este partido consultadas por Elsemanaldigital.com. El propio líder de esta formación, Josep Lluis Carod-Rovira, ha dado el visto bueno a la propuesta porque en Cataluña existen 130.000 inmigrantes de origen amazig que lo hablan.
Ha sido ERC el partido que se ha hecho eco de la demanda de Hassan Akioud, profesor de árabe y amazig y gerente del Instituto Alqantara, quien les ha explicado que entre Marruecos y Egipto viven un millón de amazigs de los cuales han emigrado a Cataluña entre 100.000 y 130.000 marroquíes que no son reconocidos por las instituciones oficiales.
La reciente creación de una Asamblea de Asociaciones Amazigs de Cataluña ya ha provocado que ERC haya promovido la puesta en marcha de cursos de esta lengua como actividades extraescolares en nueve centros de enseñanza y para el curso 2008-2009 se prevé la ampliación de los mismos.
ERC también ha promovido en el Congreso junto a CiU y PNV una proposición no de ley que solicita que el amazig y el árabe sean declaradas cooficiales en Ceuta y Melilla y que, en consecuencia, su enseñanza se incluya en los planes de estudio de primaria y secundaria. En la propuesta los nacionalistas catalanes y vascos recuerdan que la población de Ceuta y Melilla está compuesta en un 58% por ciudadanos de cultura cristiana, un 40% de musulmanes y un 2% de hindúes y hebreos. Los partidos que suscriben la proposición no de ley proponen también que el Congreso reconozca “la identidad amazig, su historia, su lengua y su cultura como parte fundamental de la identidad de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla”.
En la defensa del amazig los diputados de ERC más activos han sido Joan Tardá y Rosa María Bonàs, que incluso se han desplazado a Melilla junto con Aitor Esteban (PNV) y Jordi Xuclá (CiU) para participar en el denominado “Foro para la Normalización de la Lengua y Cultura Tamazig
”.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Raza y nación / JOSEP FONTANA


Raza y nación
Opinión

- 22/09/2007 15:53

Josep Fontana

Fuente: Tiempo

El historiador Josep Fontana
La proximidad de la celebración de la fiesta del 12 de Octubre obliga a reflexionar acerca de la importancia que el racismo tiene en los fundamentos de nuestra cultura. Esta celebración se instituyó en España por un real decreto de mayo de 1918 como "Fiesta de la Raza": en aquel primer 12 de Octubre unas "distinguidas señoritas", en representación de cada una de las repúblicas hispanoamericanas, desfilaron en Sevilla a los acordes de la marcha de Tannhäuser, interpretada por la banda municipal. Lo de la "raza" no se cambió oficialmente hasta 1958, cuando esta terminología no convenía ya al régimen franquista, cuyo racismo resultaba innegable.Como nos ha explicado L.P. Harvey, la palabra "raza" surgió en la España medieval, "y en dondequiera que se use en el mundo actual es en su origen un hispanismo". Servía inicialmente para designar un defecto o mancha en un tejido, de modo que un tejido "sin raza" (o raça) era lógicamente más valioso, como lo eran los seres humanos "sin raza de judíos o de moros".No deja de ser lógico que fuese en la "tierra de las tres culturas" donde surgieran los grandes conflictos de convivencia por motivos raciales. La expulsión de los judíos no fue motivada por razones de religión -Netanyahu ha probado que muchos de los expulsados eran cristianos sinceros- sino por su raza. Lo reconocía en 1940 el general Franco al reivindicar la política de los Reyes Católicos y compararla con la de los nazis en aquellos años, diciendo: "¿Y qué [fue] la expulsión de los judíos más que un acto racista como los de hoy por la perturbación creada para el logro de la Unidad por una raza extraña?".A esta primera expulsión siguió un siglo largo de odio racial contra los moriscos, del que nos quedan textos que recuerdan a los de la peor islamofobia actual, entre los que se cuenta el alegato de Cervantes en el Coloquio de los perros, que se explica, aunque no se justifique, por su propia experiencia como cautivo en Argel.Expulsados también los moriscos, la sociedad española vivió durante más de dos siglos obsesionada por el miedo a que hubiese quedado en ella rastro de "raza" de moros o judíos, hasta el punto de que todavía en el reglamento de 1824 se exigía a quienes optasen a desempeñar el oficio de maestro de primeras letras la presentación de un certificado de "limpieza de sangre", que, como su propio nombre indica, no era una averiguación acerca de la religiosidad de los antepasados, sino acerca de su raza.Si la Constitución española de 1812 fijaba condiciones difíciles y restrictivas para el acceso a la ciudadanía de los "habidos o reputados por originarios del África", la de 1837 dejó fuera de su ámbito a Cuba y Puerto Rico, en buena parte por miedo a que acudiese a las Cortes como diputado "algún hombre de color". No en vano los miembros del Consejo de Estado se habían preocupado en 1827 por impedir que viniesen a la Península los esclavos negros que se liberasen en Cuba, para evitar que pudieran "manchar nuestra población de un modo que con el tiempo sea muy sensible".Por entonces había en Cuba 300.000 esclavos, y hasta 1873 entrarían, en una clandestinidad tolerada, medio millón más, pese a que el Gobierno español había proclamado la abolición de la trata en 1817. Esta realidad penetró hasta tal punto en nuestra cultura que conservamos todavía expresiones del esclavismo, como la de "cortar el bacalao", que se refiere a quien en el ingenio estaba encargado de repartir las raciones de bacalao que se les daban a los esclavos como alimento, y podía, por ello, favorecer a sus amigos con una ración mayor.La noticia de ese congoleño que ha quedado tetrapléjico hace pocos días por una brutal agresión xenófoba ha sido la que me ha movido a esta reflexión. En muchos de los planteamientos nacionalistas que se prodigan entre nosotros, incluyendo los de quienes se presentan como antinacionalistas (del nacionalismo de los demás, claro está), se pueden percibir los rastros de esta herencia cultural racista que deberíamos tratar de combatir entre todos.

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